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A tan solo 70 kilómetros al sureste de Hong-Kong se encuentra Macao, en el sur de la República Popular China, y que cuenta con la consideración de Región Administrativa Especial. Actualmente en posesión del “título” de región más densamente poblada del mundo, su más de medio millón de habitantes se concentra en los aproximadamente 30 kilómetros cuadrados que tiene de extensión.

Su territorio comprende tres partes: la península de Macao, que está unida a Asia, y dos islas, Coloane y Taipa. Su nombre significa en chino “La puerta de la bahía”, dado que se ubica en la desembocadura del río de las Perlas. 

Hasta aquí  llegaron los portugueses en el siglo XVI y se  respira por todo el territorio una atmósfera multicultural que ha convertido a esta región, conformada por Macao, Hong Kong y Cantón –con las ciudades de Zhuhai y Shenzhen- en la más rica y próspera de China.

La península la habitaban pescadores llegados de las provincias de Fukien y Cantón cuando llegaron los portugueses -allá por el año 1513, cuando arribó a sus costas el explorador Jorge Álvares- y se establecieron en la región donde crearon varios puntos de intercambio. Macao se convirtió desde entonces, en un rico enclave de comercio entre China, Japón, India y Europa.

Esta característica de lugar de contacto entre oriente y occidente se ha mantenido  con el paso de los siglos e hizo de Macao una puerta abierta de China al exterior. Y esta misma particularidad  permitió que los misioneros se establecieran allí y,  de su paso quedan importantes muestras como el Colegio de San Paulo, del siglo XVI, que se considera actualmente como la primera “universidad” creada en Asia Oriental, según los cánones occidentales.

Con las características comerciales de Macao, resulta lógica la llegada de la británica Compañía de las Indias Orientales y otros organismos similares que establecieron sus tiendas en lugares como la Casa Garden, una de las visitas imprescindibles hoy en día para el viajero que visita este enclave.

Patrimonio de la humanidad

Esa historia tan particular de Macao desembocó en 2005, en el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad de su distrito histórico. Son más de veinte monumentos, plazas y lugares en el centro de la ciudad que se puede definir como una magistral clase de Historia.

Recorrer ese centro histórico nos lleva hasta lugares tan diferentes entre sí como el Templo de A-Má, que es un complejo con diferentes pabellones dedicados a la veneración de distintos dioses; a la Plaza de Lilau, donde se instaló uno de los primeros barrios residenciales portugueses; o la iglesia de San Lorenzo, que construyeron los jesuitas en el siglo XVI, y es una de las más antiguas de la ciudad.

También se encuentra en esta zona la plaza de San Agustín, en la que encontramos varios edificios Patrimonios de la Humanidad, como la iglesia de San Agustín, fundada por los Agustinos españoles en 1591; el Teatro de Don Pedro V, -el primer teatro de estilo occidental que se inauguró en China; el seminario de San José, que constituía en sus inicios (1728) una de las principales bases de las misiones en la región; y la biblioteca de sir Robert Ho Tung, que fue un importante benefactor local, nacionalizado británico.

Historia, arquitectura, tradición

El centro histórico de Macao es ejemplo vivo de la fusión de la cultura china y la portuguesa, reflejo vivo de la convivencia entre Asia y Europa. 

Y todo ello se percibe en esa área Patrimonio de la Humanidad, en el Edificio del Leal Senado, de construcción neoclásica que albergó el primer ayuntamiento de Macao; en el templo de Sam Kai Vui Kin, una construcción típicamente china que se erige en el corazón de la plaza principal de la ciudad; en iglesias como la catedral de Santo Domingo, en la que se publicó el primer periódico portugués en territorio chino; o la de San Antonio, que fue primera sede de los jesuitas y que se construyó antes de 1560 con bambú y madera.

Pero la relación de lugares imprescindibles de ese centro histórico no acaba aquí. Hay que incluir ejemplos del pasado portugués y de la influencia occidental en Macao, como la Casa Garden, la Fortaleza de Guía, el Cuartel de los Moros, la Plaza del Senado, la Santa Casa de la Miseriocordia, las Ruinas de San Paulo, la sección de las antiguas murallas, la Fortaleza del Monte o el cementerio protestante; y otros ejemplos de su carácter oriental como la Casa del Mandarín, el templo de Na Tcha o la casa de Lou Kau.

Además, el clima subtropical  permite realizar actividades al aire libre en cualquier época, por lo que la estancia se puede aprovechar para practicar cualquier deporte, como el salto en caída libre de la Torre de Macao y, por supuesto, ir a la playa. 

Y si viaja en familia, un imprescindible para los más peques: los pandas del Pabellón del Oso Panda Gigante. Sin olvidar la experiencia 3D de Batman en la Studio City.

¿Diversión nocturna? Toda la que se quiera. Dicen de Macao que es una ciudad que nunca duerme y tiene una gran variedad de bares, restaurantes, discotecas… lugares en los que se disfruta de la vida macaense hasta la madrugada. 

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