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El actor egipcio Omar Sharif, quien saltó a la fama a nivel mundial por su papel en películas como “Lawrence of Arabia” y “Doctor Zhivago”, falleció hoy de un ataque al corazón en El Cairo a los 83 años de edad.

El agente londinense del artista, Steve Kenis, confirmó a Efe por teléfono que Sharif murió ayer en un hospital de la capital egipcia.
Sufría la enfermedad de Alzheimer, lo que le alejó de la vida pública en los últimos tiempos, y, al parecer, el fallecimiento de su exmujer y gran amor de su vida, la actriz egipcia Faten Hamama, en enero pasado, deterioró aún más su estado de salud.

El deceso se produjo en un hospital del barrio cairota de Heluán, donde llevaba ingresado casi un mes, después de que se negara a ingerir alimento, según explicó al diario estatal Al Ahram el arqueólogo egipcio y exministro de Antigüedades Zahi Hawas, amigo íntimo de Sharif.
Ya en mayo de 1994 el actor sufrió un ataque cardíaco en la costa azul francesa, por lo que tuvo que ser hospitalizado.

Desde que su nieto Omar Sharif Jr. publicara hoy en Facebook una fotografía acompañada de una frase que apuntaban al fallecimiento del intérprete, las redes sociales se llenaron de muestras de cariño y respeto.

El ministro egipcio de Cultura, Abdelwaheb al Nabaui, aseguró en un comunicado que la muerte de Sharif es “un duro golpe” para el séptimo arte egipcio e internacional.

Fue “una de las personas más famosas del arte egipcio” y estuvo en las pantallas desde mediados del siglo XX “para enriquecer al cine árabe”, subrayó.

Nacido en 1932 en la ciudad de Alejandría, durante muchos años estuvo viviendo en el extranjero, entre Francia, Italia y Estados Unidos, pero la última etapa de su vida la pasó en su país natal.

No era raro verle hace cinco o seis años tomando una copa en alguno de los restaurante de su familia en El Cairo o presentando un festival de cine u otros eventos culturales, en los que siempre se mostraba muy cercano con la gente.

En una entrevista con Efe en El Cairo en 2007, Sharif afirmó no tener ni país ni casa: “Siempre vivo en hoteles y como en los restaurantes.

Cuando eres un viejo solo como yo, da miedo vivir en una casa vacía. Al menos en los hoteles hay un bar y puedes charlar con alguien”.

Una vida inusual e intensa, marcada por su afición a las mujeres, a la bebida y al bridge, juego en el que perdió inmensa fortuna y le colocó al borde de la ruina.

Estas pasiones también pusieron en riesgo su carrera, que comenzó de la mano del también fallecido y destacado director egipcio Yusef Chahine, al que conoció cuando estudiaba interpretación en Londres en la Royal Academy of Dramatic Art.

Chahine le dio un papel protagonista en “Sera fil Wadi” (1954), película con la que debutó en el Festival de Cannes de 1955 y en la que conoció a Hamama, con la que tuvo a su único hijo, Tarek.

El rodaje de una veintena de películas le hizo alcanzar la fama en Egipto y le ayudó a que el director David Lean lo eligiera cuando buscaba actores árabes para “Lawrence of Arabia” (1962).

Su papel del líder árabe Sherif Ali ibn el Kharish en esta cinta y el del doctor Yuri Andreyevich Zhivago, que interpretó tres años después en “Doctor Zhivago”, también de Lean, le catapultaron al estrellato mundial.

Óscar
Su única candidatura al Óscar, como Mejor Actor Secundario, fue en 1963 por “Lawrence of Arabia”, que le valió además un Globo de Oro, premio que también obtuvo con “Doctor Zhivago”. Uno de sus últimos trabajos internacionales de renombre fue el filme “El señor Ibrahim y las flores del Corán”, papel por el que logró el premio César al Mejor Actor de la academia francesa.

 

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