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La ventana de la vida se le cerró a los 84 años. Sin embargo, su tránsito por este mundo no fue en vano, pues no solo dejó un legado musical por todos conocido, sino también una cimiente espiritual y de valores en sus diez hijos.

Visiblemente acongojados por el fallecimiento de su padre, el compositor Jorge Isaac Carvallo, sus hijos compartieron la rica herencia que deja "el chavalo" del son nica, pues aunque junto a Camilo Zapata y Víctor M. Leiva conformó el trío en el que se asentaba el "ritmo" vernáculo nacional, él no era contemporáneo con ellos, sino mucho menor, por lo que le decían el chavalo.

José Cristo Carvallo se identificó como el hijo número  10 y recordó que su padre nació en Chichigalpa el 17 de mayo de 1931 y era el menor de dos hermanos.

Mi papá empezó a componer canciones cuando apenas tenía diez años y ni siquiera sabía tocar la guitarra  y fue hasta los doce años que aprendió y compuso Soñar".  Roberto Carvallo, HIJO DEL CANTANTE.

Herencia

Asimismo, señaló que la música la llevaba en las venas, pues su mamá, de nombre Cándida Rosa, además de ser traductora, tocaba el piano y la guitarra. El papá era don Isaac Carvallo, de oficio médico y a quien los nietos recuerdan como un hombre probo y abnegado en su profesión. "Ellos inculcaron grandes valores en mi padre y él nos lo transmitió a nosotros", afirmó.

"Mi papá fue el único novio que mi mamá tuvo y el 19 de marzo cumplieron 57 años de casados, con su ejemplo nos enseñaron valores espirituales y morales, nos enseñaron el significado de la fidelidad, del amor y la unidad. Somos 10 hijos, cinco mujeres y cinco varones, y todos estamos orgullosos del hombre que nos dio la vida", prosiguió.

Don Roberto Carvallo es el séptimo hijo del "don del son" y dijo que su papá empezó a componer canciones cuando apenas tenía diez años y ni siquiera sabía tocar la guitarra  y que fue hasta los doce años que aprendió y compuso Soñar, un bolero que asegura nació en el baño.

Luego vinieron más canciones y la primera que se dio a conocer fue la Juliana, luego vino el que podríamos llamar tema del clímax: Campesino aprende a leer, sin duda un himno al empoderamiento  del campesinado.

Reacciones

"Sabemos que este dolor por el fallecimiento de mi papá lo compartimos con Nicaragua, porque era el único pionero del son nica que sobrevivía. Fue una persona muy justa, muy recta y sin problemas para decir la verdad. Mi padre amaba a Nicaragua con todo su corazón", señaló.

Además, hizo un llamado para que las radios se preocupen por programar la música típica nicaragüense.

El cantautor Carlos Mejía Godoy señaló que "es uno de los pilares en los que se asienta el patrimonio de la música popular nicaragüense, al nivel de Camilo Zapata, Erwing Krüger, Tino López Guerra, Justo Santos, Víctor M Leiva y Otto de la Rocha que fue su compañero en tríos, y  una de las referencias más importantes desde que yo era un niño. Él empezó muy joven, en un trío llamado Universitario cuando estudiaba Medicina con la misma excelencia y rigor tanto en las letras como en las músicas.  El Cañalito que para mí es una de las canciones nicas de más alto nivel. De la vivencia más sencilla él hacía canción”.

“Lo conocí a través de su canción CAMPESINO APRENDE A LEER, y un poco más de cerca cuando por un tiempo corto coincidimos en la sociedad de gestión de derechos de autor, donde incluso corrimos ambos por la presidencia de la junta directiva, quedando él al mando. Indiscutiblemente unos de los compositores más importantes del canto regional nicaragüense, lo dicen sus canciones, las que hoy son cantadas y bailadas por artistas nacionales”, dijo Luis Pastor.

Ayer se le rindió un homenaje póstumo en el Salón de Los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío, donde se hicieron presente personalidades de la música nacional y admiradores del prolífero compositor.

Sus restos descansarán en Jardín de los Recuerdos, hasta donde serán trasladados esta tarde, a partir de las 3.

 

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