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Este modelo es el primero totalmente nuevo desde la crisis que a punto estuvo de dar sepultura al fabricante, ahora a salvo bajo la batuta de Mahindra, y en él han sido empleados cuatro años de trabajo de ingeniería que ha pasado también por la creación de nuevos motores.

El SsangYong Tivoli se ubica en el mercado de los pequeños SUV, en algunas cosas alienado con los subcompactos, y en otras en directa competencia con los compactos. Milita entre los dos mundos que hoy capitalizan el crecimiento de los mercados y que, según los analistas, seguirá haciéndolo en los próximos años.

Este tipo de arquitecturas SUV o crossover están ganando adeptos entre los compradores de los turismos tradicionales, porque ofrecen ventajas que están claramente alineadas con la funcionalidad y racionales que la crisis ha impuesto a los automovilistas. El Tivoli se ubica a la perfección en el terreno medio, ya que por tamaño exterior es un subcompacto, pero en habitabilidad y accesibilidad hace la competencia a los SUV de tamaño superior. A estos atractivos argumentos el Tivoli suma un estilo diferenciado por una marcada personalidad, una calidad de ejecución notable, motores eficientes y eficaces y un precio muy competitivo, diríase que racional, lo cual es poco habitual en un mercado que exhibe precios de tarifa elevados, quizá para “digerir” después los consabidos descuentos sin los que el comprador no llegaría a formalizar un pedido.

El nuevo SsangYong Tivoli es un SUV cargado de argumentos para incorporarlo a la lista de la compra y uno de ellos es el de un diseño con personalidad, que, en líneas generales, ejerce un claro poder de atracción. El frontal del Tivole es la parte con mayor personalidad del modelo. El coche muestra una delgada parrilla que acentúa la percepción de anchura del mismo, ya que se une con los grupos de luces, que contienen unas llamativas luces diurnas de tecnología de diodos y ópticas tipo proyector.

La silueta está definida por unos pasos de rueda remarcados, unos hombros musculados y la utilización del recurso de diseño que hace percibir el techo como flotante, lo que permite utilizar un color distinto al del resto de la carrocería para marcar estilo.

La imagen lateral es muy sólida, y ello es debido a una cintura elevada y a un marcado ángulo de las ventanillas delanteras.

La zaga está definida por dos elementos, la línea de diseño del portón y la aplicación de la tecnología led en las luces de posición diurnas, frenado y tercera luz de freno. En conjunto, el Tivoli, así definido, es un coche de aspecto moderno y agradable que, por otra parte, avanza una nueva definición del estilo de una marca muy exigente con la arquitectura de las formas, también las interiores, y la calidad de ejecución en todos los ámbitos.

Una de las sorpresas atesoradas por el Tivoli es el habitáculo en sus tres vertientes: diseño, acabados y espacio. El diseño es limpio y equilibrado, realzado con la utilización de materiales de buena calidad y acabados en sintonía.

El conductor dispone de un cuadro de instrumentación de grandes relojes, fáciles de leer, y una ergonomía general del puesto de buena calidad, con asientos que recogen la zona lumbar.

El conductor dispone de un volante cómodo, no muy grande, con la zona inferior achatada y dos diales binoculares con retroiluminación led.


 

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