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La describen como la profesión más antigua del mundo y Nicaragua no podía escaparse en su historia temprana de las garras de la prostitución.

Al igual que en el contexto sociopolítico de la época colonial, en la explotación sexual había vencedoras y vencidos. El atractivo del comercio era la “carne” aborigen, comercializada en el caso de la historia que nos ocupa, por doña Isabel de Bo­badilla y Peñaloza, viuda nada más y nada menos que de Pedro Arias de Dávila.

En un argumento al que muchos le restan credibilidad, por falta de conocimiento de la historia de nuestro país, según el propio autor, Ricardo Pasos Marciacq, se retrata cómo se desarrollaba la vida en un burdel instalado en El Realejo.

Amenazada a ser condenada al fracaso por algunos que no creían en que pudiera despertar el interés del lector, la  novela “El Burdel de las Pedrarias” fue escrita a mano, almacenada en un maletín de cuero y rechazada por imprentas. Tras 20 años de ha­ber sido publicada, cuenta con once edicio­nes, diez en Nicaragua y una en España.

Curiosidad

La génesis de la obra fue en 1995, cuando el autor leía el libro "Ideas políticas y económicas en América Cen­tral", del filósofo español-costarricense Constantino Láscaris, y para su sorpresa afirma que encontró al pie de una de sus páginas, en una nota del autor, esta aseveración: "El negocio más lucra­tivo de la España de los años 1530 fue la administra­ción de la prostitución por parte de doña Isabel de Bo­badilla y Peñaloza, viuda de Pedro Arias de Dávila. El negocio se estableció en el puerto El Realejo, Nica­ragua".

“La nota leída me sorprendió y dejó anonada­do. ¿Fue esto real? Me pregunté durante varios días, hasta que decidí investigar en los tomos citados (Colección Somoza). No encontré referencia alguna sobre dicho negocio. La cita que hacía Láscaris estaba errada. Entonces con­tacté a mi amigo, el antropólogo e historiador Werner Patrick, por ser un gran conocedor e investigador de la historia antigua de Nicaragua, sobre todo de la época de la conquista y la colonia. Le pedí las referencias exactas o por lo menos una pista sobre lo que decía Láscaris, ya que la co­lección Vega Bolaños era muy extensa.  Me contes­tó con su típico acento norteamericano: "Yo no dar­te nada. Tú eres como todos nicaragüenses, que no gustan joderse, además, lee toda colección, que en­contrarás el oro en toda la broza. Lee todo si quieres escribir este libro", señaló Pasos Marciacq en el prólogo de la nueva edición conmemorativa.

Y la curiosidad lo llevó a devorar los doce tomos de la co­lección, que asegura le permitieron viajar hasta esa época y familiarizarse con todos los personajes que luego plasmó "casi idénticos" en su novela.

Veracidad

El escritor comparte que la falta de conocimiento despierta la duda en muchos y les hace decir que todo es invento suyo o que no hay verdad en la historia narrada.

Sin embargo, asevera que a lo largo de estos 20 años siempre ha citado las fuentes.

“Mu­chos investigaron y se convencieron de la verdad, otros ni siquiera se molestaron en in­dagar y dejaron correr el rumor de su no veracidad”, aseveró el escritor.

Esta novela es histórica, afirma, dice verdades y jamás mentiras verdaderas.

"Es una novela fiel a los datos de la historia. ¡Claro que hay ficción en ella! Pero esa ficción es crea­ción y no invención. No son mentiras verdaderas como han afirmado algunos. Son verdades en su posibilidad de ‘sería, señaló.  Así que para conocer qué pasaba en el burdel donde muchos marineros y aventureros ahogaron sus instintos con las nativas sometidas, pueden buscar la nueva edición en Hispamer.

 

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