•   Milán, Italia  |
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  • AFP

En el quinto día de desfiles de la Semana de la Moda de Milán, los diseñadores jugaron a ser artistas, con una paleta de colores energéticos o con telas que reflejan la luz.

En su desfile, los diseñadores Dolce & Gabbana ofrecieron una paleta con todos los colores. El célebre dúo volvió a apelar a la "dolce vita" convirtiendo su colección en un viaje por la Italia de la década de 1950.

"Italia es amor", fue el mensaje de su trabajo, que incluyó a los pantalones Capri y los ajustados vestidos negros, que según Stefano Gabbana son un tributo a los sastres de la posguerra.

El espíritu del pasado fue acentuando por los trajes de baño retro, las canastas y las viejas cámaras de fotos.

"El punto de partida fue un libro que encontramos sobre la historia de la moda italiana", dijo Gabbana tras el desfile. "¡Estábamos en la antología! Entonces le dije a Domenico (Dolce), 'Dios mio tenemos que comenzar a hacer algo diferente'".

En su búsqueda, los diseñadores se inspiraron en el periodo de posguerra, en lo que los creadores le dieron la vuelta a la escasez para explotar la creatividad.

"En ese tiempo, en Roma y en el resto de Italia, los sastres comenzaron a diseñar con líneas rectas, prendas simples con encajes hechos en casa", contó Gabbana, quien dijo que en esta tendencia está el origen del prêt-à-porter.

Consuelo Castiglioni, creadora de Marni, apostó por crear una colección de fuerte impacto, muy moderna, jugando con los distintos largos y superponiendo telas y colores.

En sus diseños, la creadora combinó bloques monocromáticos de colores primarios con telas de tonos más sombríos.

Los botones brillaron por su ausencia y fueron reemplazados por cierres gigantes y por cinturones atados a la cintura. El formato extra grande también llegó a los accesorios y a los cortes de los pantalones, que se extendieron hasta el infinito con volantes laterales.

Los imprescindibles del armario de la temporada fueron las mallas, los vestidos largos de ante calado y los conjuntos adornados por lentejuelas gigantes o recubiertos por brillos. El sello fueron los abrigos largos y los blusones de cuero.

En la colección de Trussardi el sol y especialmente el desierto fueron los elementos más evocados. Todos los modelos vistieron prendas claras para captar mejor la luz, con tintes naturales en colores ocre, azafrán y paprika.

Por su parte, Salvatore Ferragamo, apostó por jugar con explosiones de colores, en un colección muy elegante casi clásica, donde dominaron las líneas verticales.

Su armario estuvo compuesto por vestidos largos, capas fluidas hasta los pies y chaquetas y pantalones cortos de cuero. También destacaron vestidos de inspiración gitana con grandes volantes.

El lunes será el momento de la presentación de Vivetta, Arthur Arbesser y de Giorgio Armani.

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