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  • EFE

El cineasta estadounidense Francis Ford Coppola y el escritor cubano Eduardo Padura fueron ayer algunos de los protagonistas de la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias que, por primera vez, se entregaron con ese nombre.

La ceremonia, en el Teatro Campoamor de la ciudad de Oviedo (norte), estuvo presidida por el rey Felipe VI, quien durante su discurso hizo una semblanza de los galardonados.

La reina Letizia acompañó a don Felipe en el escenario del teatro durante la entrega de la 35 edición de los premios, en tanto que la madre del monarca, la reina Sofía siguió desde el palco de honor la ceremonia, a la que asistieron más de 1,500 invitados.

La magia del cine

Uno de los galardonados más celebrados fue Francis Ford Coppola, Premio de las Artes, quien se dirigió al auditorio para lamentar que el séptimo arte no sea capaz aún de “milagros” como el de influir sobre los horrores e injusticias que padece el mundo.

“Puede que un día el cine pueda conseguirlo, pero por ahora no”, señaló el cineasta, quien recordó que ya desde se juventud quería explorar las posibilidades del cine, “esa forma absolutamente mágica de literatura”.

El rey, durante su discurso, alabó el talento “genial e inconfundible” de Coppola, y su capacidad para “reinterpretar y renovar, cada vez con más sabiduría y eficacia, las muestras de las pasiones humanas”.

Además, destacó la “vasta y magnífica producción cinematográfica” del director, de quien mencionó títulos como “The Godfather” (1972) o “Apocalyse Now” (1979).

Triunfo de la palabra

El escritor cubano Leonardo Padura, que vistió sobre el escenario con una guayabera, rindió homenaje, durante su intervención, a sus tres patrias: Cuba, su lengua y el trabajo.

El premio Princesa de Asturias de las Letras dijo que es cubano por sus “64 costados”, en referencia a las raíces cubanas de su familia, hizo un relato sobre sus orígenes en un barrio de la periferia de La Habana, Mantilla, donde sigue residiendo en la misma casa donde nació.

Tras señalar que debe a Cuba su cultura y su historia, casi todo lo que es, tanto profesional como humanamente, el autor de “El hombre que amaba a los caballos” dijo pertenecer, como escritor, a la lengua que aprendió en la cuna “la maravillosa lengua española”.

Padura es, dijo Felipe VI, “uno de los escritores más destacados de su generación”, con “una obra en la que La Habana, sus barrios, sus gentes, su historia, se reúnen de manera sugerente”.

“Todas sus obras --agregó-- le sirven para hablarnos de la desilusión, del fracaso, del desencanto, de la corrupción y, al mismo tiempo, de la belleza y la serenidad de los días felices en los que flotaban en el ambiente la alegría y la ilusión”.

“Con ritmo pausado, con una suave cadencia contagiada por la luz, los sonidos, las calles y los colores de La Habana, Leonardo Padura construye --recordó el rey-- un mundo hecho de contrastes en el que triunfan la palabra, la literatura y la verdad”.

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