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“Si no hubiera hecho una carrera, de cualquier manera cantaría, al que le gusta cantar le pasa como a los pájaros, para ser felices tienen que cantar”, dijo Plácido Domingo en una videoconferencia desde Nueva York en la que confirmó su concierto en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.

Vestido con una camisa a cuadros azules, con un saco oscuro y un ramo de flores blancas detrás de su asiento, el compositor de 74 años se mostró muy recuperado de una cirugía de vesícula a la que fue sometido hace tres semanas y dijo estar feliz por conmemorar en el Auditorio el aniversario 55 de su debut en México.

“La pasión y el entusiasmo me han mantenido en forma, puedo decir que lo que tengo es una juventud acumulada, mantengo la energía para hacer al público feliz”, señaló Plácido Domingo.

“En aquel entonces las producciones en México no se hacían con todo un vestuario expreso, mis padres encargaron un vestido extraordinario, yo tenía 18 años, estaba muy delgado, ha pasado mucho, pero lo bueno es que aquí estamos”, señaló.

Velada

El concierto de Plácido será con la Orquesta Sinfónica de Minería,  el maestro Eugene Kohn como director y la mexicana María Katzarava como soprano invitada.

“También estará mi hijo Plácido Jr., espero una noche esplendorosa”, aseveró.

Durante más de 47 minutos, el director de orquesta mostró buen semblante ante los medios y mencionó la pasión como causa de su vitalidad.

“La pasión y el entusiasmo me han mantenido en forma, puedo decir que lo que tengo es una juventud acumulada, mantengo la energía para hacer al público feliz”, señaló.

Como cantante

Plácido Domingo regresa a México luego de haber dirigido en septiembre pasado un concierto en el trigésimo aniversario del terremoto de la Ciudad de México, pero la presentación será la primera como cantante desde el 2012.

En su conversación con los periodistas, el maestro se recordó a sí mismo con pantalones cortos, siempre cantando “Granada” en los festivales y con un amor a la zarzuela heredado de sus padres hasta que conoció la ópera, se puso a estudiar y se dedicó a ella.

“Mis padres me dieron dos vidas, la normal y la musical”, dijo el director de la Ópera Nacional de Washington y de la Ópera de Los Ángeles.

Interrogado sobre qué le falta por hacer como artista, sin pensar el tenor respondió que aunque tiene la idea de formar un conservatorio, en su carrera solo le queda seguir haciendo lo de siempre.

“Nada más me falta por hacer lo mismo que he hecho siempre con calidad, nada más me falta eso, seguir dándole al público lo mejor hasta que sea capaz de hacerlo. Llenar los teatros y que el público salga feliz, esa es mi meta”, concluyó.

 

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