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Él estaba al mando. Los imponentes toros huacos danzaban al ritmo de su pito y de su pequeño tambor de cuero, sonidos que ejercían sobre las filas de bailantes una suerte de hechizo que los conducía por las calles de Diriamba o del municipio al que visitaran, acompañando con fidelidad al mártir San Sebastián.

José Miguel Flores Romero es su nombre, sin embargo, la gente lo llamaba “El Pitero”, por su rol al frente de este baile colorido, pero también era conocido como “Mascarita”, gracias a que en su casa se elaboraban finamente las máscaras que cubrían el rostro de los promesantes de los diversos bailes típicos de Diriamba: Toro Huaco, Güegüense, El Gigante, El Viejo y la Vieja, entre otros.

Fue declarado Hijo Dilecto de Diriamba, pero en realidad su medio siglo como pitero lo convirtió en un personaje inmortal y querido por los habitantes de la ciudad y sus alrededores. Don José Flores está inmortalizado en muchos videos y fotografías tomadas por profesionales y aficionados que asistían a las fiestas patronales.

La madrugada de este miércoles, “Mascarita” dejó de respirar en su lecho en el hospital Santiago, de Jinotepe, y el luto pasó a cubrir a la familia diriambina que ya está preparada para rendir homenajes a este tradicionalista, para el cual prepararon funerales de honor, con el acompañamiento de los bailes folclóricos.

La vela de sus restos se realizó en su casa de habitación, ubicada en el barrio El Cementerio. Hoy su cuerpo será llevado a la Alcaldía, donde le rendirán honores y también a la Basílica Menor de San Sebastián, de donde saldrá con el repique de las campanas, que en sus tiempos anunciaban la salida de la procesión, pero esta vez cantarán el adiós a “Mascarita”.

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