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Oliver Martínez Kandt es el guía artístico de la X Bienal de Nicaragua. Nacido en el sur de México, Martínez Kandt viajó más de 2,000 kilómetros para desempeñarse como curador en este evento  que crea mucha expectativa entre los artistas nacionales.

A sus 33 años, Martínez ha sido un trotamundo del arte, fungiendo como investigador en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, como curador asociado en Komplot, Bruselas, y del 11 al 15 de febrero será el mentor de 20 artistas nicaragüenses en la Bienal

¿Cuál es la función del curador?

Es el vínculo entre la obra de arte y el espectador, el que junta dentro del escenario quiénes serán los  personajes, el tema a desarrollar y cómo empezarán a dialogar entre ellos. El curador es quien invita a los artistas, cómo se presentará la obra físicamente y cómo la recibirán los asistentes. Recordemos que el artista tiende a ser mucho más subjetivo acerca de cómo ve el mundo y lo trata de expresar. Es ahí cuando el curador entra en escena, su trabajo conlleva mucha responsabilidad. 

¿Cómo se forma un curador?

Se aprende sobre todo en la práctica. Yo crecí con muchos artistas y siempre veía como en  su visión querían mostrar todo lo que han producido, porque en su universo todo tiene sentido, pero el curador va seleccionando qué es lo que tiene una legibilidad más contundente. Yo me fui dando cuenta y seleccionando pequeñas manifestaciones, con las más determinantes, puesto que el mensaje se entendería mejor.

Como curador en varios países, ¿cómo percibe la situación del arte en Nicaragua?

Yo veo que en este país existen muchos diálogos latentes acerca del arte contemporáneo y el pensamiento artístico. Como estuve presente en la bienal pasada, noté que  había una gran búsqueda de los artistas, sobre todo de los más jóvenes de conectar con el resto del mundo. Siento que las generaciones anteriores habían tenido más relaciones con artistas de otras latitudes debido a las jornadas internacionales, y en esta última generación existen los vínculos para ser entrelazados.

El arte en Nicaragua nunca se ha detenido; la Fundación Ortiz Gurdián ha sido un apoyo para que siempre se tenga una ventana en lo que a arte se refiere. 

¿Qué hace falta para que el arte siga desarrollándose en Nicaragua?

Más espacio de exposición, más diálogos entre los públicos y el arte por medio de las instituciones que sean influyentes. Es importante también que se busque retribuir el trabajo artístico porque es como cualquier otro trabajo: tiene costos,  satisfacciones y dificultades, ya que muchas veces es "ya y muchas gracias", pero no se le da un valor a ese trabajo. Los artistas tienen esa facultad de ver el mundo a partir de una perspectiva única; por lo tanto, su trabajo y pensamiento crítico  deben ser valorizados.

¿Qué proyectos le gustaría desarrollar en Nicaragua?

Por la Bienal de Nicaragua me he relacionado bastante con varios artistas, particularmente siento que he encontrado en Raúl Quintanilla una figura tan vasta de conocimiento y una visión crítica, no solamente en el contexto centroamericano sino latinoamericano en general. Con él me gustaría seguir colaborando. También con  Claudia Gordillo, que tiene una obra impresionante en cuanto al manejo de la fotografía analógica, una tecnología que está en desuso y somos muy afortunados de contar con alguien con tanto conocimiento en Nicaragua.  Así también conocí a Darling López, una artista joven cuya contribución se me hace muy importante y estaré pendiente de lo que esté produciendo. Una vez que termine mi trabajo en la bienal, me encantaría  regresar a Nicaragua y trabajar con sus  artistas. Es importante que  los nuevos talentos sean mucho más visibles, lo que se está formando aquí es a nivel local e internacional y muchos están pendientes de ello.

¿cómo surgió su amor por el arte? 

Yo no me desarrollé como artista, más bien estos eventos colectivos son los que llegarían a ser mis obras. Estudié Historia del Arte y desde  temprano conocí amigos con habilidades técnicas de dibujo y pintura. Mi gusto por el oficio empezó desde muy pequeño, cuando visitaba museos. Creo que fue una cuestión natural. 

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