•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • EFE

El mensaje que un artista plástico envía al pintar desnudos es el de resaltar la belleza de una mujer, como madre y dadora de vida, la vida misma, más allá del físico.

Así lo explica el artista plástico nicaragüense Róger Pérez De La Rocha, un maestro de la pintura y un reconocido exponente del arte de los desnudos en Centroamérica, en una entrevista con Efe.

"Por lo general la mujer ha sido objeto de belleza y también ha sido objeto de reflexión y de mucho sentimiento", señaló Pérez De la Rocha, de 67 años, ganador de un sinnúmero de premios en Nicaragua y quien sufrió de alcoholismo durante 13 años.

Para este reconocido retratista, que ha expuesto sus obras en Brasil, Bulgaria, Cuba, EE.UU., España, Francia, México, Panamá, Perú, Rusia y en los países de Centroamérica, hay tantos aspectos en una mujer, desde la maternidad, la mujer dadora de vida, la mujer multiplicadora de la especie, y la mujer que es un verdadero milagro de la naturaleza.

Por eso para los artistas, aseguró, "merece todo nuestro amor, todo nuestro cuido y nuestro respeto".

"Hay tribus de monos y otras especies de animales que cuidan a muerte a sus hembras. Solo en el ser humano estamos viendo semejantes aberraciones que no cuidamos a las hembras que es la prolongadora de la especie, de la vida y para mí la mujer es eso: vida", resaltó.

Por tanto, para Pérez De La Rocha, quien estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Managua y en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, pintar desnudos es un homenaje a la belleza, a la sensualidad y a lo erótico de la mujer.

Te interesa: Su escalera es la pintura

En su estudio ubicado en el segundo piso del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), donde predominan pinceles, lienzos, colores, pinturas, y se hace acompañar de música instrumental, este pintor explica que su inspiración nace de la necesidad de expresarse.

"La necesidad que tengo yo de comunicar lo que me rodea, lo que siento, lo que sueño, lo que me duele, lo que aborrezco. Esa es mi razón. Esa es mi fuente, la vida misma y mi pecho mismo", puntualizó este artista de barba cana y rostro cansado.

Pérez De La Rocha padeció durante 13 años de alcoholismo, y al ser consultado sobre la relación de ese mal con su creación artística, reconoció que "muchas veces eso sirve para entonarte, para libertarte, para relajarte".

"Pero después", advirtió, al menos en su caso, "se me hizo una muleta que no podía pintar, o sea que ya no podía vivir sin tomar".

"El alcohol era mi enemigo y realmente estamos diseñados para trabajar sin drogas y sin alcohol. Soy tan loco como quiero, tan espontáneo como quiero, sin necesidad de ingerir alcohol", aseguró el artista plástico, con 19 años de estar alejado de la bebida.

En su adolescencia fue un "joven alegre", pero también, admitió, el alcoholismo significó mucha "pérdida de control".

Observó que el estigma en torno a los artistas plásticos sobre el alcoholismo se debe a que es un oficio con mucha sensibilidad y en donde el estrés "puede orientar hacernos propicios para caer en el alcoholismo".

"Pero realmente todos los seres humanos estamos expuestos. Eso es falso que solo los artistas caen en alcoholismo. Hay borrachos en todas las profesiones, incluso hay jefes de Estados que son unos grandes borrachos. También jefes militares", agregó, sin más.

Ernesto Cardenal, el poeta y sacerdote trapense, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2012 y propuesto por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) al Premio Nobel de Literatura 2010, "me enseñó a crecer", confesó este artista.

"Me enseñó a ser individuo, a trabajar, a no robar. Bastante me enseñó, creo. Ernesto fue un guía estupendo para mí y para muchos. Yo le tengo mucho respeto. Fue, en ese sentido para mí, el padre que no tuve en mi infancia", subrayó.

Fue con el también ministro de Cultura durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990) que vivió una de las experiencias más lindas y místicas de su vida, enseñar a pintar a campesinos y pescadores del archipiélago de Solentiname, en el Gran Lago de Nicaragua.

"Allí tuve la oportunidad de formar a los primeros artistas de Solentiname", remarcó.

Entre sus obras sobresalen La Lupita, Reposo, Juego de Cartas, Los Hombres de Sandino, entre otros.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus