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Efraín Martínez, un garífuna de la Ceiba, Honduras; ganó recientemente en Nueva York el premio a la mejor Banda Garífuna y mejor arreglista musical del año. Este catracho se siente muy orgulloso de sus raíces y resalta que el premio recibido es un reconocimiento a la comunidad garífuna de Nicaragua, Honduras, Guatemala y Belice a la cual llama como “una sola nación garífuna”.

La historia de Martinez empezó en 1983 cuando llegó a los Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Tenía 23 años en ese entonces. Como toda persona que emigra de su país, llegó al país del norte con muchas ilusiones para superarse. Sabía que para lograrlo tenía que poner mucho empeño de su parte.

Inició trabajando en un hotel donde laboró por un año arreglando las habitaciones, pero por su mente siempre tenía presente que no pasaría doblando sábanas, arreglando camas y limpiando habitaciones toda su vida, por eso decidió estudiar para desarrollarse profesionalmente.

Fue así, como ingresó a estudiar “ESL” ---Inglés como segundo idioma--- “Yo sabía que si quería superarme tenía que aprender el inglés, ya que esa era la única manera para incorporarme en este país y para salir adelante”, relató Martínez desde su estudio de grabación en Boston, MA.  

“Cuando estamos viviendo en un lugar donde no se habla nuestro idioma, tenemos que aprender esa lengua para que no seamos excluidos. Aprender inglés era para mí una forma más fácil para ser aceptado en una nueva cultura”, resaltó el  galardonado.

Este garífuna centroamericano, dijo haber trabajado y estudiado a la misma vez para poder salir adelante. Recuerda que tuvo que hacer muchas limitaciones en su vida. “Ese año que trabajé como “Houseman” en el hotel, me puse ahorrar y a limitarme en salir a fiestas además, en limitarme en comprar muchas cosas para mí…. Yo sabía que si no me sacrificaba nunca iba a conseguir lo que quería en la vida”, apuntó.

Remembró además, que una vez que dominaba el inglés en un 60 por ciento, entró a la universidad de Wentworth, MA, para estudiar computación. Pasó cuatro años estudiando en esta alma mater hasta graduarse en Ciencias de la Computación.

Pero el ritmo “Punta” lo lleva en su sangre, y con el título de Ciencias en Computación, sus ahorros y su pasión por el arte; logró montar su propio estudio de grabación. Su meta era grabar su propia música garífuna en este estudio. Además, en poder ayudar a jóvenes centroamericanos que tienen aspiraciones en la música y no tienen un espacio para grabar sus temas musicales sin tener que pagar un centavo por utilizar un estudio.

“Los hispanos tenemos que ayudarnos uno al otro para que podamos salir adelante. Nunca tenemos que darnos por vencido, yo estoy a la entera disposición en ayudar a la gente. Estos reconocimientos me comprometen aún más con mi comunidad”, explicó Martínez quien formó su propio grupo musical “Yuremei Band” en 1994 y con quien ha grabado más de cinco discos desde su fundación.

Para Efraín Martínez, esta no es la primera vez que su trabajo como músico es reconocido. Las Naciones Unidas junto con Odeco (Organización de Desarrollo Étnico Comunitario de Honduras), escogieron uno de sus temas originales “Afro Descendiente” en 2011, para celebrar el Día Mundial de la Descendencia Africana.

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