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  • AFP

El cineasta español Pedro Almodóvar pugnará de nuevo por la Palma de Oro del festival de cine de Cannes con "Julieta", su vigésima película en la que narra el drama de una madre abandonada por su hija durante diez años.

El veterano director, de 66 años, no escondió su felicidad por esta nueva selección para Cannes de su última cinta, que el martes era la cuarta película más vista en los cines españoles.

La película ha ido recuperándose en taquilla, pese a haber tenido un estreno más bien discreto tras una promoción más corta de lo previsto, después que los nombres de Pedro Almódovar y su hermano Agustín aparecieran en el escándalo de los "papeles de Panamá", relacionados con una empresa situada en 1991 en un paraíso fiscal.

Al igual que "Tacones lejanos" hace 25 años, "Julieta" se centra en la relación madre-hija marcada por la ausencia.

Sin embargo, esta vez Almodóvar no ha escogido el melodrama sino el drama puro, mezclando traición amorosa, duelo, amistad exclusiva, búsqueda espritual, fuga y sentimiento de culpa que se puede transmitir a pesar de uno mismo.

La película recorre tres décadas de la vida de una madre española desde sus 25 años hasta los 55.

Adriana Ugarte -que se hizo conocida por sus apariciones en series televisivas españolas de éxito- encarna a la enamorada de los años 80, tan sensual como melancólica. Pero cuando llega la época de la tristeza devastadora, su cara se funde en la de Emma Suárez, muy convincente en su papel de madre secretamente atormentada, que pasea su soledad por Madrid.

Almodóvar había recomendado a sus actrices leer un relato sobre un duelo conmovedor de la estadounidense Joan Didion, "El año del pensamiento mágico", y los dramas reales de "De vidas ajenas" del francés Emmanuel Carrère. Emma Suárez también afirmó haber visto un drama de 1958, "Ascensor para el cadalso" de Louis Malle, donde vaga magníficamente Jeanne Moreau.

'Todo menos virtuosas'

"Mis heroínas, normalmente nunca han sido la sociedad biempensante o una mujer 'comme il faut' (como se debe). Eran todo menos virtuosas", dijo Almodóvar en enero al dar una clase magistral de cine en Madrid.

En esta ocasión, parece, sin embargo, que su personaje tiene menos fuerza y libertad de lo que es habitual en él, presentando a Julieta como una "víctima" del "misterio insondable que nos hace abandonar a las personas que amamos".

Para su guión, Almodóvar se inspiró en varios relatos del libro "Escapada" de la canadiense Alice Munro, premio Nobel de Literatura.

"Aquí nadie canta, no hay humor. Aunque no estoy seguro de ello, es posible que la austeridad sea a partir de ahora el camino que siga", dijo, a principios de abril, en el suplemento cultural del diario El Mundo, tres años después de su loca comedia "Los amantes pasajeros".

No obstante, no es una película totalmente oscura, habiendo conservado su paleta de colores, más matizados pero brillantes. Su nueva película, llena de personajes femeninos, ofrece una papel clave a su fiel Rossy de Palma en la figura de un ama de llaves de mal augurio.

El director español sigue haciendo "su" cine -rocambolesco y sofisticado- dando un toque de glamour "almodovariano" tanto a las escenas interiores como a las exteriores, y sus partidarios disfrutan de una película en forma de cuento o tragedia griega.

Pero, algunos medios han criticado una película "poco sutil" comparada con sus grandes melodramas como "Todo sobre mi madre" o "Hable con ella".

El crítico de El País, Carlos Boyero -con fama de duro hacia Almodóvar- afirmó haber visto "con notable indiferencia" este drama que "pretende hablar con lenguage estilizado y contenido de los sentimientos más devastadores (...) y que no logra transmitirme nada, ni emocional ni artístico".

Tras su estreno el 8 de abril, la prensa española había hablado del "peor estreno en la taquilla de Almodóvar en veinte años" con 585,0000 euros para 79,000 espectadores en un fin de semana, según datos provisionales de Rentrak.

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