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Las versiones de entrada en el mercado de turismos suelen estar asociadas a la simplicidad, a la escasez de elementos de equipamiento y a la utilización de los materiales con peor calidad visual, salvo raras excepciones.

Mitsubishi ha roto el estigma de las versiones "peladas" con el Outlander y la versión que ha cerrado la gama de la nueva edición del modelo, profundamente revisada, ya con la nueva imagen que la marca se propone implantar en la nueva generación de modelos.

En esta remodelación, el Outlander ha recibido mejoras en calidad percibida, exterior e interior, insonorización, suspensión, rigidez de la carrocería y calibrado de la dirección.

Novedad

El nuevo Outlander primero hizo la entrada en el mercado con la versión equipada con el motor diesel, para, a continuación, algunas semanas más tarde, hacerlo con el PHEV, el híbrido enchufable que se está convirtiendo en todo un éxito de ventas y, no hace mucho, este Outlander da entrada a la familia, del 200 MPI CVT Motion 2WD, dotado de un equipamiento notable a precio de "básico".

El Outlander de acceso está equipado con el motor 2.0 de gasolina de 150 caballos, gobernado con la caja automática de variador continuo CVT, arquitectura interior de cinco asientos, dos ruedas motrices y todo en el acabado que se sitúa un peldaño por debajo del máximo Kaiteki.

El Outlander 200 MPI CVT Motion 2WD se ofrece con el mismo equipamiento que su versión homóloga equipada con el diesel de 2.2 litros y 150 caballos de potencia. Es decir, contiene el sistema de navegación MMCS, las llantas de aleación de 18 pulgadas, las luces diurnas LED, el sistema KOS de entrada sin llaves, la cámara de visión trasera, entre otros elementos.

La diferencia con el diesel estriba únicamente en la motorización y en el comportamiento de esta planta, más sosegada, y mucho más suave y silenciosa, gracias a su naturaleza y a la utilización del cambio CVT, rápido, sedoso y muy bien escalonado.

La finura de funcionamiento del sistema invita a una conducción tranquila en regímenes bajo, lo que va a contribuir a dar el tiempo suficiente a que la combinación moto-transmisión recupere y se adapte a la exigencia del conductor, y muy suelta en las velocidades de crucero, que se pueden mantener muy constantes con un consumo muy bajo.

 No obstante, el comportamiento es muy similar al del diesel, por una razón muy sencilla, ya que esta versión exhibe sobre la báscula una reducido peso de 1,430 kilos, casi 200 menos que un Outlander DI-D 6AT. El aligeramiento le iguala al diesel en el campo prestacional.

La compañía asegura que desde el punto de vista de la eficiencia, el motor de gasolina ha sido el centro de atención del departamento de ingeniería, para lograr una buena integración con el cambio CVT para llegar a valores de consumo y emisiones muy próximos a la configuración diesel de la gama.

Consumo 

El dato oficial de consumo se sitúa en 6.2 litros, mientras la obtenida en la prueba dinámica ronda los 8 litros, aunque esta es una cifra que seguro se puede reducir, porque la unidad protagonista del test contaba con solo un millar de kilómetros.

Con esos 6.2 litros de gasolina homologados, la cifra de emisiones se sitúa en los 144 gramos de C02 por kilómetro, también muy cercana a la de la versión diesel.

El Mitsubishi Outlander es una solución familiar cargada de funcionalidad. La arquitectura es equivalente a la de un 'station wagon' medio, con una amplitud en todas las plazas que sorprende a quien viaja a bordo de este SUV, especialmente en los asientos de la zona trasera segura.

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