•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Parece que fue ayer cuando los riff del nu metal dieron un nuevo aire al alicaído rock de final de siglo, pero han pasado 20 años desde que Limp Bizkit encabezó un movimiento que anoche encendió Santiago con un concierto que a ratos coqueteó peligrosamente con la electrónica.

Vilipendiado por algunos y loado por otros, el nu metal, un estilo musical que mezcla el heavy metal con el rap, el grunge y los sonidos industriales, irrumpió a mediados de los 90 con exponentes como esta banda de Florida que ahora celebró dos décadas de trayectoria musical.

Una hora antes de que arrancara la presentación, el escenario ardía como una caldera llena de fanáticos, de esos que gustan de los sonidos más pesados con alguna que otra fusión musical, que exigían a gritos que aparecieran los músicos.

Apagada las luces y ya sonando los estridentes acordes primerizos, una treintena de coléricos fans saltó los dos metros que distan de la platea al suelo, en una acción que enloqueció al resto.

El teatro Caupolicán, un viejo recinto enclavado en la parte más depauperada del centro de Santiago, acogió a las más de 5,000 personas que orgullosas lucían frondosos y largos peinados, chaquetas de cuero y camisetas de la NBA.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus