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¿Se parecerá a su madre? ¿Será inteligente? ¿Sacará su mismo talento? Son interrogantes que se hacen frecuentemente y es que, según algunos estudios el físico, las aptitudes, la inteligencia se definen muchas veces por la combinación de genes o por la influencia de factores que rodean a los hijos que determinan el rumbo que quieren tomar. Así como hay hijos que se convierten en doctores, abogados, periodistas siguiendo el ejemplo de su figura materna, otros son guiados por el camino de la música y el arte. 

“Haciendo música juntos”

Tal es el caso de la popular y talentosa cantante nicaragüense Martha Vaughan, quien revela cuan emocionante es que uno de sus hijos, Pavel Palma, comparta  la misma pasión por la música y cuyos rasgos físicos son muy similares.

Pavel Palma Vaughan, es integrante de la agrupación Manifiesto Urbano, es arreglista y compositor. Además en el grupo Ecos  interpreta su música original.

“Me siento bendecida y súper orgullosa que mi hijo  se dedique a la música, porque hablamos el mismo idioma, aunque él es una versión mía  mejorada, porque yo solo soy intérprete, él es arreglista y compositor”, fueron las palabras de la artista.

Martha Vaughan cuenta que nunca le inculcó o presionó  a su hijo que se dedicara al mundo de la música, “la verdad que esto es un don que Dios nos regaló y para mí es una cuestión de genética,  porque desde que él estaba en mi vientre hizo música”, pues en ese momento ella era intérprete del grupo musical Llama Viva.

Para Martha lo mejor que una madre puede hacer es apoyar a los hijos cuando deciden a qué dedicarse, y de esta forma desarrollen sus talentos y cultivar sus habilidades.

Se aconsejan mutuamente, hacen música juntos y su hijo le está ayudando en la elaboración de primer disco de música original y tienen muchos planes juntos en el plano musical. 

Por otro lado, el joven artista confiesa que compartir escenario con su mamá, grabar juntos es algo que lo llena, “Sé lo difícil de la música, pero vi lo luchadora que fue mi mamá y que nos sacó adelante cantando y estoy contento que mi interés por la música no fue influencia de ella, sino fue un descubrimiento mío”. 

Es una cuestión de genética

Muchas veces los hijos quedan marcados por el talento de los padres o por sus semejanzas. Y otro ejemplo de ello es la cantante del pueblo nicaragüense  Norma Helena Gadea y su única hija María Candelaria que, aunque todos pensaban que ella seguiría los mismos pasos de su madre en la música, destacó sus habilidades artísticas en algo diferente. -Norma Helena Gadea y Candelaria-

Madre e hija aman la música, pero María Candelaria eligió ser diseñadora gráfica y es una fotógrafa muy reconocida. 

“Mi hija tiene la sensibilidad de artista, viene de una familia de músicos, artistas, pero su arte lo ha desarrollado por otro lado, y es en la fotografía, esa creatividad que tiene para hacer y crear imágenes”, expresó Gadea.

Norma y María Candelaria disfrutan  el tiempo juntas, van al cine, tienen su propio código de comunicación, coinciden en muchas cosas, pues ambas son mujeres fuertes e independientes. Asimismo  comparten sus logros e ideas.

“Sin Palabras” -la canción de Teresa Parodi,  es la canción que Norma le dedica a su amada hija.

-María Eugenia y Andrea / Cortesía-“Tengo una hija como yo la soñé, ambas nos hemos ayudado a crecer, también hemos aprendido juntas”, expresó Gadea con su voz de ternura y simpatía.

“Ser madre es un arte, una pasión, una vocación y las mujeres somos capaces de asumir solo a nuestros hijos, las mujeres somos también cabeza del hogar”, es el mensaje de Norma.

Aman la música

María Eugenia Urroz y María Andrea Hernández Urroz. Madre e hija aman la música y ahora comparten el mismo escenario en el grupo Llama Viva.

“Desde que entró al colegio participaba en todos los actos con números artísticos y me acompañaba a mis presentaciones”, cuenta María Eugenia.

El interés por la música de María Andrea nace por la participación en el Festival Gastón Pérez y se dio la oportunidad de que ahora forme parte del grupo al que pertenece su mamá.

“Para mí lo importante es que ella se sienta feliz y realizada haciendo lo que le gusta, confío en su potencial”, declaró María Eugenia. Ambas comparten muchos momentos de conversación intima, escuchan música y se recomiendan libros. 

“Cantar con mi hija es un sueño, es una experiencia nueva, pero es una sensación maravillosa, ella me trasmite esa energía”, enfatizó.

María Andrea comenta, que se siente muy orgullosa de su mamá, que su ejemplo es admirable y que compartir escenario aviva o renueva esa comunicación, conexión y confianza que tienen como madre e hija.

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