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“Vivencias Oníricas” de la artista hondureña Nora Buchanan será inaugurada mañana jueves 28 de julio  en Galería Códice a partir de las siete de la noche. 

Según Juanita Bermúdez, directora de Galería Códice, el arte de Nora Buchanan es diferente de todo lo tradicionalmente conocido como pintura, ya que proviene de un proceso artesanal que consiste en esparcir esmaltes de colores armónicos,  que se van mezclando espontáneamente al ritmo de sus sueños e ilusiones para despertar y transformar las emociones del espectador que viviendo en uno de los países más violentos del continente, percibe un mensaje sanador, transformador del miedo cotidiano en esperanza y posibilidades de cambio.  

“En mi caso particular Vivencias Oníricas  me remiten a cartografías de continentes imaginarios o a las fotos que muestran el desarrollo de los huracanes y las tormentas, movimientos circulares en formatos redondos cargados de una fuerza armónica, que acaban transmitiendo la sensación de que después de la tormenta viene la paz”, detalló Bermúdez sobre la obra de la artista.

Buchanan que se dedica a la plástica desde hace 16 años basando sus obras en el arte contemporáneo, tendrá por primera vez una exposición en Managua. 

Según el Tiempo Digital, Buchanan, desde pequeña jugaba a identificar las primeras composiciones artísticas reflejadas en las avenidas y edificios antiguos con el ambiente colonial de la zona. Estudió su nivel primario y secundario en un instituto católico, donde su creatividad y particularidad de ver las cosas de manera distinta siempre la caracterizaron.

Sobre la muestra 

Según el licenciado Edgardo Cáceres, crítico de arte, la obra de Buchanan es una narrativa visual, rítmica, donde se supera la racionalidad para expresar fantasías del subconsciente y  las aspiraciones oníricas (soñadas) del diario vivir. Pues no solo se sueña dormido, las construcciones y transformaciones de la realidad se diseñan soñando despiertos. 

Cáceres agrega que la obra con un formato circular, que corresponde al movimiento de las agujas del reloj, se conserva la subjetividad productora de aspiraciones y deseos de viajes a otras realidades, tanto en tiempo y espacio; circularidad que también muestra que independientemente de hacia dónde se viaje, todo lo que se encuentra, lo que se descubre viajando, ya está, de alguna manera, en el interior del ser humano.

“Esa expansión masiva de colores luminosos abre una dimensión espacio-temporal que proporciona inicialmente un sentimiento de caos, pero esa combinación de colores es una armonía musical, recordemos también que nuestros propios sueños son caóticos, y tal como decía Freud, los sueños son  producto de un deseo inconsciente” detalla el crítico.

Cáceres finaliza agregando que la muestra tiene obras en las que se juega con el poliuretano y el esmalte para agregar textura y mayor significado al abstraccionismo desarrollado, piezas con movimiento señalando la autonomía del arte, pues aún cuando los viajes oníricos tienen como referentes realidades externas, un lugar, un tiempo futuro, son producto de nuestra interioridad con toda la intensidad y energía con que los vivimos.

"Desde un punto de vista formal, se trata de una exposición elaborada para una pura 'aprehensión estética', pues no intenta que el espectador adquiera algún conocimiento científico, se motive para una conducta moral o reciba un mensaje político. Esa 'aprehensión estética' implica apreciar la subjetividad que imagina y crea otras realidades en nuestra mente, vivencias oníricas, es decir, el resultado de nuestros sueños, lo onírico como aquello que parece irreal pero que se vuelve en muchas situaciones el objetivo, el sentido de la vida", finalizó Cáceres.  

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