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Los restos del cantautor hondureño Guillermo Anderson, quien falleció el sábado a causa de un cáncer de tiroides a los 54 años, fueron enterrados ayer en su ciudad natal, La Ceiba, entre el dolor de sus familiares y las muestras de cariño de sus amistades.

Tras la celebración de una misa en la catedral San Isidro de la ciudad caribeña de La Ceiba, departamento de Atlántida, los restos mortales del artista recibireron sepultura en el cementerio Jardines de Paz, informaron familiares.

Los restos mortales de Anderson, que tenía estudios sobre Literatura Latinoamericana en Estados Unidos, fueron velados desde la tarde del sábado en una funeraria de La Ceiba,  donde llegaron centenares de personas, entre personalidades del mundo artístico y cultural.

Guillermo Anderson, quien nació el 26 de febrero de 1962, murió el sábado en un hospital de La Ceiba, donde residía, y de donde solamente se retiraba por sus giras artísticas que le llevaron desde Estados Unidos a Argentina, de España a Holanda o Alemania, de Taiwán a Japón, y a cualquier rincón de Honduras.

Anderson escribió temas musicales como “En mi país”, “María Dolores”, “Pepe Goles” y “El encarguito”, este último dedicado a los inmigrantes hondureños.

La muerte del que probablemente es el mejor artista popular de Honduras en las últimas cuatro décadas enluta a todo su país.

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