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Un infarto paró para siempre el corazón de Gustavo Cerati en septiembre de 2014. La muerte enmudeció a sus fans, pero despertó la inspiración de Cecilia Mendoza, una artista que aprendió a pintar escuchando su música y que dos años después exhibe en Buenos Aires una muestra de dibujos del músico.

En el salón de su casa, Mendoza tiene preparadas las piezas que el próximo 18 de agosto ocuparán las paredes del Centro Cultural Borges, una colección de colores, estilos y formas con las que ha querido homenajear a quien califica de "maestro".

La exposición, que lleva el título "Un maestro, una causa, un efecto", recupera la letra de 'En Remolinos' y representa lo que para Mendoza es una definición perfecta del legado del artista en su trabajo: "Con él aprendí a inspirarme, a ir averiguando cómo surgían las imágenes", relata.

"Cuando falleció Gustavo creo que muchas personas empezaron a revivir su trayectoria, su música, me encontré haciendo el ejercicio de repaso y vi que había mucho más detrás de esa imagen de músico, de autor: había símbolos, misterio, filosofía de Nietzsche, literatura borgiana...", comenta en una entrevista con Efe.

Entre los pinceles, los óleos de diferentes colores y el olor a disolvente, las pinturas de Cerati que se reparten por el taller relatan diferentes momentos de la vida del excantante de Soda Stereo, que Mendoza repasó con sus trazos e incluso asumió como propios.

"No podía separarlo de las imágenes que construyó él sobre sí mismo", recuerda a la hora de referirse a todo ese mundo de "apropiación artística" que creó Cerati, quien para ilustrar la portada de su disco 'Bocanada' se fijó en la fotografía que tomó Lothar Wolleh del pintor surrealista René Magritte.

"Tomé esa pintura y la transformé en otra, que es la misma, pero tiene mi impronta", reconoce sobre el cuadro que reposa a su espalda y que refleja la silueta en negro sobre fondo azul de un Cerati etéreo que canta "cuando no hay mas que decirnos/Me hago uno con el humo/Serpenteando la razón".

En su aprendizaje, Mendoza abrazó esa concepción del arte que, según dice, tenía el cantautor: "Recuperó la creación artística diseñada conscientemente a través de un estudio", explica, a la vez que recuerda las palabras del músico Charly García sobre su colega: "Fue un arquitecto de la música".

Tanto durante su paso por Soda Stereo como después en solitario, Cerati destacó por su capacidad de adaptarse a los estilos de las épocas musicales que fue atravesando acompañado de su guitarra reverberada: se adentró en el rock más ochentero, repensó el glam-rock de los 90 e incluso se dejó seducir por el pop.

Su legado musical es un mosaico de estilos que Mendoza ha convertido en una colección "muy variada".

La mayoría de sus piezas es de pequeño formato, aunque el cuadro central que pone nombre a la exposición es una composición de 2,30 por 1,50 que rompe con la dinámica del resto de obras, como hizo el frontman de Soda Stereo con Dynamo.

El misterio, las metáforas y las referencias literarias y filosóficas hicieron, según Mendoza, que el cantante dejara de ser "Gustavo Cerati cantautor" para pasar a ser el símbolo de una generación que "rompió con la creencia de que lo popular no es arte".

"Cerati llega a las masas, es popular y no deja de ser arte", afirma.

Los visitantes podrán disfrutar de la muestra desde el 18 de agosto hasta el 9 de septiembre. Luego, Cecilia Mendoza viajará a Madrid, Barcelona y París para presentar una colección de dibujos inspirados en la banda británica Depeche Mode.

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