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En Criminal, interpreta a un violento asesino al que transfieren la memoria de un agente secreto para tratar de recuperar un archivo que puede salvar al mundo de una peligrosa conspiración.

Esa propuesta permite que en la entrevista, publicada po el sitio lavanguardia.com, le sugieren que juegue con su imaginación. Una cosa va llevando a otra y Kevin Costner se relaja. Sonríe cuando habla de Christine Baumgarten, su segunda esposa o de los tres hijos que ha tenido con ella, pero también le afloran las lágrimas al mencionar a sus padres, hoy muy mayores.

En Criminal, el espectador debe creer que es posible que una persona le transfiera su cerebro a otra. Cuando leyó el guion, ¿tuvo también dudas?

Por supuesto. Criminal es una película que busca entretener y hay que creerse la propuesta para dejarse llevar por la historia. Me ofrecieron el proyecto un par de veces y lo rechacé, e incluso me sorprendió que pensaran en mí para el papel de criminal. Los productores y el director me habían visto en Decisión final y no sé qué les hizo pensar que yo podía interpretar a esa persona tan violenta. Por mi experiencia sé que estos son proyectos complicados, en los que la pregunta siempre es si la gente va a creerse eso.

¿Cómo se decidió?

Sabía que para lograr ser creíble se me tenía que ver sin ningún glamur, eso incluía cicatrices y agujeros en la cabeza. También sabía que tenía que ser verdaderamente violento y mostrar un sentido del humor involuntario, es decir, no se trataba de ser divertido, sino de mostrar que cuando este hombre sale de la cárcel, después de tanto tiempo todo le resulta interesante.

También intentamos convencer a la audiencia que el mundo está en peligro. Yo sabía que para que la propuesta fuese aceptada tenía que mostrar el dolor constante y la confusión que abruma a este personaje, que por un lado no puede abrir un frasco de aspirinas y por otro, es tan eficaz peleando como un agente de la CIA.

Si pudiera estar en el cerebro de otra persona, ¿a quién le gustaría visitar?

A veces me gustaría estar en el cerebro de mi mujer, para poder entender qué es lo que está pensando y por qué tantas veces me equivoco en lo que quiere. Pero si tuviera que elegir a alguien de la historia, probablemente me gustaría conocer el cerebro de Lincoln mientras trataba de mantener unido a mi país en uno de sus momentos más difíciles. Estoy seguro de que Lincoln tuvo que pasarla muy mal. Muchos países experimentan guerras civiles, nosotros también la tuvimos y nos llevó un siglo recuperarnos de ella.

El filme también juega con el tema de la memoria. A los 61 años, ¿le preocupa?

Sí, debería empezar a pensar en ello, pero en realidad me preocupan más mis padres, porque están muy mayores y no quiero que me olviden. Tienen una edad en que a veces pierden la noción de dónde están. Me gustaría encontrar la forma de que siempre me reconozcan.

¿Cómo hace para mantenerse en tan buen estado físico?

Es muy simple. Tuve tres hijas en mi primer matrimonio y hoy ya son adultas. Yo sé que para cuando mis hijos más pequeños crezcan no voy a estar igual y por eso hago todo lo que está a mi alcance para que la más pequeñita piense que yo soy el hombre más apuesto y más fuerte del mundo hasta que encuentre uno del que se enamore. Es que eso es lo que sienten los niños.

Por eso me he puesto a dieta y he bajado seis kilos. Vamos, en realidad uno siempre necesita una buena excusa y esta a mí me funciona.

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