•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Cuando llega el momento de celebrar las fiestas hípicas de cada municipio en todos los rincones de Nicaragua, desempolvamos botas y sombreros para bailar toda la noche al ritmo de la banda, la fiesta se desborda y el ambiente contagia a todos los asistentes. Pero ahora, la música grupera o de banda y los corridos, originarios del estado de Sinaloa en México, ya no solo suenan en las festividades patronales, ahora están en todas partes: en discos, emisoras de radio y transporte urbano. En fin, la banda se ha apoderado de todo el entorno moderno.

Al oír los éxitos de Joan Sebastian, La original Banda el Limón e incluso las románticas melodías de la Banda El Recodo de Cruz Lizárraga, aflora el amor y todas las sensaciones descritas en sus letras, así como las canciones que hablan de la vida cotidiana del trabajo en el campo y algunas que hablan de temas típicos: el desamor, las fiestas, los amigos y la familia. Lo que sí es innegable es que este género ha adquirido más popularidad en los últimos años y cada vez hay más presencia de esta cultura mexicana en Latinoamérica.

“Primero, la música es un poderoso activador de comportamientos sociales, por mucho tiempo se ha utilizado eficazmente para transmitir de manera masiva y grabar comportamientos esperados en los sujetos” manifestó el psicólogo y docente de la UNAN-Managua, Álvaro Muñoz, recalcando la incidencia que tiene la música en el comportamiento social, en este caso de que manera influyen las letras de la música de banda en las acciones de los oyentes y en su vida cotidiana.

“Una en el día y la otra en la noche” repite una y otra vez el vocalista de la Banda Tierra Sagrada en su gran éxito “La buena y la mala”, cuyo video oficial cuenta con más de 200 millones de reproducciones  y muestra en escena a un sujeto que pregona tener dos mujeres para él, siempre bien peinadas y maquilladas para salir a “presumirlas” y que al final, cuando las dos se confrontan en medio las burlas del elenco completo de la banda, el tipo en cuestión se retira con una tercera fémina.

Muñoz continúa mencionando: “No podemos olvidar la zona geográfica de la que viene esta música, una zona caracterizada por su tradición machista de muchas generaciones. A mi juicio si es machista, hay canciones que tildan a la mujer con frases denigrantes”. No se trata de generalizar a un pueblo, sociedad o género, pero particularmente los videos de la música norteña presentan el mismo escenario: un hombre adinerado y las muchachas de vestidos cortos que le acompañan en las fiestas. ¿Es así que quieren ser reconocidas las mujeres?

Los dj y locutores de radio dan constancia de que este género es cada vez más solicitado en la programación musical y que es consumida igualmente por hombres y mujeres.  No se puede negar que el sonido de la tuba, el clarinete, la trompeta y el trombón ponen a cualquiera a bailar y también sabemos que la música es capaz de elevar el ambiente en las fiestas, pero vale la pena detenerse a analizar qué tipo de música consumimos y los valores que estas contienen.

“¿Te sirvo Julión?”

Esta fue la respuesta de los usuarios de las redes sociales ante el comentario polémico del famoso cantante de banda Julión Álvarez, en el que mencionó que prefiere que a las mujeres  “les guste agarrar un trapeador, porque puede estar hermosa y ser buena para lo que sea, pero si no tiene ese detalle, pues para mí no sirve”. La campaña se lanzó en abril de este año y contenía mensajes como “No sé trapear pero soy médico, madre y esposa”, “No sé trapear pero soy tan mujer como tu madre”. Luego, el cantante se disculpó públicamente, pero sostuvo su postura de que le gustan las mujeres dedicadas al hogar.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus