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Como suele suceder con la mayoría  de las mujeres (por no decir todas) que son diagnosticadas de cáncer de mama, Yahoska Campos Vega lo primero que pensó cuando le dieron el resultado fue: “Me voy a morir”.

Tenía entonces 27 años y un niño de pocos años de nacido. Ella, junto con su familia, se unieron en el dolor y la tristeza, pero no se dio por vencida. Haciendo uso de la tecnología, buscó en la Internet y dio con la Fundación Ortiz Gurdián.

Ahí relató el inicio de uno de los episodios más temidos por las mujeres: “Yo me sentí una molestia debajo de la axila y acudí al ginecólogo, quien me mandó a hacerme ultrasonido, de ahí a hacerme biopsia con aguja fina pero me salió negativo de cáncer de mama”, cuenta Campos Vega sobre su primer contacto en busca de alguna respuesta.

Y aunque no convencida de ese primer resultado, llegó a la Fundación Ortiz Gurdián y llenó los requisitos solicitados por la clínica. “Me hicieron todos mis chequeos, mamografía, ultrasonido, biopsia, una tumorectomía y ahí fue donde me salió positivo”, relata. De este nuevo resultado sobrevinieron días grises porque ella pensaba que “no sobreviviría porque pensaba que era una enfermedad difícil de vencer”, algo que el tiempo le ha demostrado que no siempre es así.

“Gracias a Dios acudí aquí a mis citas, se me abrieron las puertas y me dieron esperanzas, una nueva oportunidad para vivir”, expresa con satisfacción Yahoska, quien está estudiando Auxiliar de Enfermería y realiza sus prácticas en la Clínica de la Fundación Ortiz Gurdián apoyando a otras mujeres que han sido diagnosticadas con el mismo mal que ella ha vencido.

“Después que terminó todo esto, me puse a estudiar Auxiliar de Enfermería porque me animó a ayudar a las personas que están pasando por este grado de dificultad, que pasan por lo que yo pasé y yo quiero retribuir mi agradecimiento con mi conocimiento y mi servicio”, refiere la joven de Santa Teresa, Carazo, quien aspira especializarse y quien le gustaría en un futuro atender en el área de oncología “porque es algo que me une”.

Un consejo para todas las mujeres por parte de Yahoska es que no tengan miedo a hacerse los chequeos pertinentes y con tiempo “porque si uno se lo mira con tiempo, siempre hay esperanza de sobrevivir”, apuntó.

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