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La banda estadounidense Guns n' Roses, el grupo de rock más emblemático de finales del siglo XX, protagonizó el fin de semana por la noche un memorable concierto en su ansiado retorno a los escenarios chilenos dos décadas después de su primera y polémica actuación.

Durante dos horas y media, Guns n' Roses hizo un recorrido por los grandes éxitos de su carrera que han marcado a varias generaciones, como "Sweet Child O'Mine", "Welcome to the Jungle" y "Civil War".

Pero también interpretó "covers" como "Wish You Were Here" (Pink Floyd), "The Seeker" (The Who), "Live and Let Die" (Wings) y "Knockin'on Heaven's Door" (Bob Dylan).

El guitarrista Slash, uno de los tres supervivientes de la formación original, junto con el vocalista Axel Rose y el bajista Duff McKagan, fue el héroe de la noche. El músico demostró por qué la prestigiosa revista Rolling Stone le catalogó como uno de los cien mejores guitarristas de todos los tiempos.

Parapetado tras sus lentes oscuros y sin dirigir una sola palabra al público, Slash asumió la responsabilidad de sacar adelante el show de principio a fin y tapar los espacios que Axl dejó al descubierto en varias ocasiones.

Si en el recital de 1995 los californianos se subieron al escenario borrachos, y con dos horas de retraso, esta vez salieron a tocar con puntualidad británica. Cosas de la edad.

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