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Hay un principio que dice así: “Escribe la visión y haz que resalte claramente en las tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá.” Habacuc 2:2-3. La visión, las metas, las resoluciones hay que escribirlas. Hemos venido afinando la forma de hacer este ejercicio y dividirlas nos ha funcionado. Estas  no solo implican una dieta o hacer ejercicios para perder las libras de Navidad; o dejar algún vicio. No nos vamos a enfocar en las profesionales o de negocios, porque todos las ponen en la lista cada año. Hemos incluido otras más profundas sobre las cuales siempre tendremos oportunidad de mejorar. A continuación las compartimos con algunos ejemplos:

1. Metas espirituales: Los seres humanos somos cuerpo, alma y espíritu, pero la parte espiritual es la base para estar bien en las otras dos. Para crecer espiritualmente la oración es fundamental, pero no estamos hablando de repetir oraciones para cumplir el requisito, nos referimos a hablar con Dios como lo hacemos con nuestro mejor amigo. Alabar, leer la Biblia, amar y servir a los demás, y compartir nuestros bienes materiales con otros, también son elementos que nos ayudarán a crecer espiritualmente.

2. Metas matrimoniales: ¿Qué puedo cambiar yo de mi manera de ser para mejorar mi relación matrimonial? ¿Estoy demostrando amor a mi esposa? ¿Estoy respetando y no tratando de controlar a mi esposo? ¿Cómo mejoramos la comunicación? ¿Perdonamos todos los días?

3. Metas como padres: Una de las cosas más importantes es poner a nuestros hijos en agenda. Para los que trabajamos fuera de casa, ya sea como empleados o empresarios, las horas se consumen por la cantidad de actividades que tenemos. En nuestras agendas, siempre ha habido un espacio para nuestros hijos (3 varones). Cuando estaban en el colegio los tres jugaron futbol, y mi esposo siempre hizo lo que pudo para no perderse un partido, aunque tuviera que comerse un sándwich corriendo del lado al lado en el campo.

4. Metas de salud: Debemos cuidar el cuerpo y esto implica no solamente la comida, sino también el descanso, la actividad física y nuestra actitud ante las situaciones de estrés. Tenemos una amiga que fuma terriblemente y cada vez que le decimos que lo deje, dice que de algo hay que morirse. Sabemos que Dios tiene escrito el día y hora de salida de esta tierra, pero no aceleremos nuestra partida con mala alimentación y vicios dañinos. Hay un principio que dice: “Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios. Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios. 1 Corintios 6:19- 20

5. Metas personales: Una de las más importantes es encontrar el propósito que Dios tiene para nuestra vida, pero esto es tema de otro artículo. Por el momento hablemos de conocer nuestro temperamento. ¿Qué rasgos negativos de mi temperamento puedo cambiar para ser una mejor persona? No se vale decir: “Así nací y no voy a cambiar”.

6. Metas familiares: Las familias aunque vivamos en la misma casa, si nos descuidamos perdemos contacto.

Las redes sociales están aniquilando las relaciones personales. Hay que identificar los momentos claves donde los  celulares, computadoras y tablets están de más. Una vez estábamos con nuestros hijos cenando y uno de ellos no dejaba de chatear. Mi esposo agarro su celular y le comenzó a mandar mensajes, como para establecer una conversación por chat. Inmediatamente se puso a reír y lo guardo. A partir de ese día tenemos una cajita de cartón donde guardamos los celulares, cuando la cosa se está saliendo de control.

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