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Con el neobarroco como pilar fundamental de su vida literaria,  el escritor jinotepino Silvio Ambrogi  ha dado un giro en su obra y ha vuelto su canto una voz genuina de la América precolombina, auténtica y mestiza, hija de conquistas y colonizaciones.  

Su nuevo poemario, titulado “El laberinto de la raíz/ Intermezzo verde”, nos muestra a un hablante lírico tocado por la nostalgia, marcado por la añoranza de la tierra propia y orgulloso de sus rizomas.

Y ese volver la mirada a lo propio bien lo hereda del más grande de todos los grandes, Rubén Darío, a quien rinde homenaje por el 150 aniversario de su natalicio y por ello toma de sus Palabras liminares, de Prosas Profanas, el siguiente epígrafe: “Si hay poesía en nuestra América ella está en las cosas viejas, en Palenke y Utatlán, en el indio legendario, y el inca sensual y fino, y en el gran Moctezuma de la silla de oro. Lo demás es tuyo, demócrata Walt Whitman”.

El poeta compartió que tiene esta obra dos pilares fundamentales: Rubén Darío y Sandino. “Darío, fundador de la patria poética de América es homenajeado en mi libro, ya que he puesto epígrafes de su obra para abrir la lectura de los poemas así como textos de la descendencia de Rubén, de los grandes  como Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Azarías H. Pallais, Adán Selva, José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Carlos Martínez Rivas, Ernesto Cardenal, Ernesto Mejía Sánchez y pude incluir a dos mujeres: Ana Ilse Gómez y Michael Najlis”, compartió. 

Ambrogi insiste en que la primera parte, “El laberinto de la raíz”, es un canto telúrico a Nicaragua en medio del lenguaje neobarroco, un canto general que lo conforma como un laberinto cultural porque hay raíz de México, Mesoamérica, Suramérica y el Caribe, más la colonización que a su vez es una mezcla de culturas ibéricas, grecolatina y cristianas, por eso es el título”.

En la segunda parte, “El Intermezzo verde”, él ve el canto general de Nicaragua como “un canto verde a sus caciques y a su  geografía nacional, así como a las palabras de origen precolombino que aún existen”. 

Ambrogi exalta todos los rincones del país, enaltece a los líderes indígenas y celebra la riqueza cultural de su patria.

El neobarroco 

El poeta Anastasio Lovo hurgó en la “Raíz telúrica en la poesía neobarroca”  de Silvio Ambrogi y asegura que escribe con altura y propiedad en la corriente en la escritura neobarroca de la lengua española

El libro  es un canto a las raíces profundas de Nicaragua, a sus raíces precolombinas, a sus paisajes, a su historia, también a sus volcanes  y lagunas”. Silvio Ambrogi

Para Lovo, el poeta Ambrogi despliega sus pliegues verbales sensuales y sinuosos en una colorida y festiva lírica culterana y conceptista que marca originalidad estilística y generosidad estética. Los pliegues textuales  —sintácticos y semánticos— del neobarroquismo se han caracterizado a lo largo de su producción literaria, por evidenciar los pliegues del alma y del cuerpo. Los pliegues de la voz y la escritura, los pliegues del día y la noche, del espejo y el paisaje, de lo divino y lo humano, del planeta y del cosmos, del todo y la nada.

“La poesía percibida por algunos como etérea, gaseosa, rebuscada y suntuaria, aquí en este laberinto de la raíz, muestra sus radicales telúricos, idiosincráticos, humanos, americanos muy concretos. Es decir, del gran árbol verbal que Ambrogi había creado con sus obras anteriores muestra ahora su profunda raíz vernácula nicaragüense y americana. La raíz en su laberinto barroco hunde su diamantina caliptra en el humus vernáculo”, asegura Lovo.

El libro lo presentarán hoy en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica.

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