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El cantautor nicaragüense, Carlos Mejía Godoy, quien se encuentra de gira por los Estados Unidos junto a La Cuneta Son Machín, afirmó que se ha alejado por completo del mundo de la política y que está dedicado en un 100% a difundir al mundo la cultura nicaragüense a través de su música.
El autor de temas como “Son tus perjúmenes mujer”, “María de los guardias”, “Quincho Barrilete”, entre otros, brindó una entrevista a El Nuevo Diario, en el marco de la Exponica NY, que celebró el Día de las Madres estadounidenses en la discoteca “La Boom”, en Queens, New York. Desde acá, Mejía Godoy, habló también sobre el legado que le gustaría dejar una vez se retire de los escenarios.

Don Carlos, ¿cómo marcha el tour por los Estados Unidos?
Muy bien, este es el cuarto viaje que hacemos a los Estados Unidos con los muchachos de la Cuneta, estamos muy contentos porque el público se ha portado de maravilla.

¿Cómo ha funcionado el trabajar con la Cuneta partiendo de que ellos son jóvenes y usted es de diferente época y acostumbrado a diferentes ritmos?
Nos acoplamos muy bien, combinamos un repertorio tradicional con todas las canciones que la gente espera escuchar, como la “Tula Cuecho”, “Clodomiro el ñajo”, “María de los guardias”, “Quincho Barrilete”, “El Cristo de Palacagüina”, “Nicaragua, Nicaragüita” entre otras. Hasta el momento todo nos ha salido muy bien porque yo me he acoplado bien al estilo de la Cuneta.

¿Significa que ha dejado a un lado a los de Palacagüina?
No, para nada. Los de los Palacagüina siguen siendo mi Caballo de Troya. Tengo la suerte de tener un grupo muy heterogéneo como son ellos. Además de contar con buenos guitarristas y buenas voces en el grupo, tengo al mejor violinista de Nicaragua, Jeffrey Rubén, y a la mejor flauta que es Raúl Martínez. También tengo la suerte de tener un gran tecladista, jazzista moderno y que ama la música nicaragüense como es Hugo Castilla. Me siento privilegiado en tener un grupo que puedo tocar lo lírico, lo popular, lo bailable y lo folclórico y las canciones que vamos haciendo en este oficio de trovar.

Carlos Mejía Godoy durante su presentación. Carlos Solís/END¿Hay alguna canción nueva que esté incursionando en su repertorio en esta gira?
Si, una canción que compuse hace poco que se llama “Los Nicas de San Pancho”, este tema yo lo escribí para un grupo de nicaragüenses que eventualmente se reúnen en una esquina de San Francisco de California. Ellos se reúnen desde hace muchos años en ese mismo lugar. Estos nicas han creado una especie de club urbano, algo espontáneo en la mera cuneta. Cuando un nicaragüense o alguien se pierde en San Francisco, el punto de referencia es la esquina de los nicas, entre la 24 y la calle Mission. Entonces, yo escribí una canción donde hablo cómo ahí confluyen los nicas de diferentes lugares de Nicaragua. Hablo de dos personajes emblemáticos en la canción, uno que se llama Mike Galo, que es un bailarín tremendo, él es un hombre como de unos 77 años y siempre anda bien vestido como que va para una fiesta, es un típico catrín nicaragüense. El otro personaje es Tánico Salablanca, que es el tipo negro de Nandaime, muy diferente a los negros de la Costa Atlántica. Los negros de Nandaime llegaron a Nicaragua con la cosecha del cacao, cuando el cacao de Nicaragua fue un rubro de producción muy importante en el país y se producía mucho en el valle Menier donde se realizaba uno de los mejores chocolates del mundo, todavía quedan las ruinas del valle Menier en las afueras de Nandaime. Entonces, Tánico Salablanca, representa el hombre más antiguo de Nicaragua, yo le llamo el decano de los ciudadanos nicaragüenses residentes en San Francisco, él debe de andar como en 92 años. Estos dos personajes fueron parte de la inspiración para que yo escribiera esta canción.

¿Hay mucha diferencia entre cantarle a un público que está en Nicaragua que a uno que esta fuera de Nicaragua?
Es muy diferente e impresionante cantar fuera de Nicaragua. Cantar en Nicaragua para los nicaragüenses y para gente que llega del extranjero que visitan la Casa de los Mejía Godoy es ya un gozo y es un privilegio, pero esto de cantar aquí a un grupo de nicaragüenses sedientos de Nicaragua, eso es una cuestión impresionante, no la puedo describir.

¿Cómo nace la Mora Limpia?
Nace debido a que un día un militar amigo de mi padre, andaba picado (ebrio) en Poneloya, yo andaba con ellos, recuerdo que tenía ochos años. Este militar escuchó tocar a Joni Morgan la Mora Limpia y desde que la escuchó, le agarró una obsesión por la Mora Limpia, si la escuché más de 50 veces, fue muy poco. A mí eso me impresionó y nunca imaginaría que en el futuro esa iba a ser una canción de mi repertorio. Ahora estoy escribiendo un homenaje a Justo Santos, atreviéndome a ponerle una letra a esta melodía, quiero explicar cómo fue que Justo Santos vino de Rivas a Managua y se insertó en la vida de la bohemia nicaragüense, conoció a quienes fueron sus compañeros del trío Pinolero y convirtió esa linda melodía en el segundo himno de la patria.

En los Estados Unidos viven nicaragüenses que están resentidos con su música porque lo acusan que usted fue parte de que muchos jóvenes fueran a la guerra. ¿Qué piensa al respecto?
Te voy a contar una anécdota que me paso en unas de mis presentaciones acá en los Estados Unidos. Después del concierto, se me acerco un hombre llorando y me dijo una cosa muy linda, “te quiero confesar una cosa Carlos, vos sos un hombre del pueblo y vos sos un hombre que podés entender estas cosas, si fuera otra persona no se las diría, pero a vos te la voy a decir. Yo tenía un resentimiento contra vos, porque yo siento que vos escribiste canciones para armar a nuestra juventud. Yo no te perdonaba ese pecado, pero luego con el tiempo te fui conociendo, me acerqué más a tu música y más que a tu música, a tu persona, a tu manera de ser, a tu sencillez, a tu humildad a tu llaneza y me di cuenta que vos no tenés que ver nada con los errores que cometió la revolución y no te vamos a echar culpa a vos de los errores de la revolución. Me gusta que vos cantás el “Solar de Monimbó” que es de Camilo Zapata con la misma dignidad y con el mismo respeto con que cantás una canción tuya como “La viejita de Mozambique”. Eso me ha gustado mucho de vos. Cuando escuché la canción “Yo Te Amo Nicaragua”, todo ese resentimiento que tenía en contra de vos se me fue desmoronando y solo quedo el hombre nicaragüense, con el mal de patria, con el deseo de regresar a Nicaragua. Ahora solo quiero darte un abrazo, borrón y cuenta nueva”.  

¿Cómo fue la primera presentación que hizo en Miami donde hay mucha gente con resentimiento hacia su música?
Fue un poco tensa. La primera vez que yo fui a Miami, amigos míos, gente que trabajó conmigo en la radio y no voy a decir nombres porque no viene al caso porque yo soy un hombre de paz incluyente y soy del tipo de pensamiento que  todos tenemos derecho a cambiar y a reflexionar, pero sabía que tarde que temprano iba a buscar a esa gente y les iba a decir, venga para acá hermano, démonos un abrazo fraterno, un abrazo que no sea para buscar un negocio, ni por intereses sociales o por lo que sea, sino, por puro amor a Nicaragua. Recuerdo que ese día, en una de las radios de Miami estaban hablando improperios contra mi persona. Decían qué estaba haciendo yo en Miami, si yo era enemigo de los Estados Unidos, si yo fui el que escribió la frase “luchamos contra el Yanqui enemigo de la humanidad”, cómo van a creer... Hasta CNN me hizo una entrevista en esa presentación, porque había cierta preocupación que me pudieran agredir en Miami incluso, había una pequeña manifestación que yo la vi, un grupo de personas como de 30, 40 portando cartelones en contra de mi presentación. El asunto es que a la hora del concierto la gente que estaba protestando, estaba en primera fila. Antes de empezar el concierto yo dije que estaba viendo a gente que hace rato estaban portando cartelones en contra de mi persona y que les daba la bienvenida porque todos somos hermanos de la misma tierra. Expliqué que nunca en mi vida había asesinado a nadie, ni torturado a nadie, ni le hice daño a nadie. Dije también, que si yo en el pasado como parte de mi compromiso con un proceso revolucionario cometí algún error humano, pedía humildemente perdón. Enfatice; que no llegaba a Miami en afán proselitista porque yo estaba libre de todo partido político y que ahora vivía totalmente para la cultura nicaragüense, poniendo mis canciones al servicio de la humanidad.

¿Cómo está la salud de Carlos Mejía Godoy?
Está bien, después de la operación de columna que fue en diciembre, me estoy recuperando satisfactoriamente, es una recuperación muy lenta, pero muy difícil porque he tenido que cambiar todos los hábitos, tengo que andar paso a paso para evitar una caída, no me puedo agachar a recoger algo, no me puedo amarrar los zapatos, pero tengo la suerte de tener una esposa extraordinaria, Xochitl Jiménez, quien ha sido un ángel para mí y me ha ayudado a sobreponerme porque es duro llegar a esta edad (73 años), y no poder hacer tus actividades con normalidad, es muy difícil pero yo sé que es una etapa que tengo que cumplir.

Usted es un ícono en Nicaragua y fuera de Nicaragua, ¿qué legado le gustaría dejar al pueblo nicaragüense?
Yo no tengo pretensiones de heredar una obra musical tal o cual, porque en primer lugar no soy yo quien para valorar mi música, eso se los dejo a los críticos, se los dejo a los demás. Yo quisiera más bien, ser recordado más que como artista, más que como músico , más que como creador, como un ser humano, como un nicaragüense honrado, trabajador, consecuente con sus mensajes. Quiero que se me recuerde como una persona que dedicó su vida a exaltar el amor por Nicaragua y la unidad de los nicaragüenses.

¿Qué mensaje le gustaría dejar a la juventud nicaragüense?
En vez de dar consejos y en vez de dar recetas, yo trato de ser un ejemplo, no solamente para mis hijos, si no para los jóvenes de Nicaragua. Mi canto es sincero, si mi canto no suena sencillo, sincero y con un mensaje que la gente pueda entender, yo estoy perdiendo el tiempo. Yo no escribo para élites, intelectuales, yo escribo para gente a la que me debo, yo hice mi canción poniendo el oído en el corazón del pueblo, cada latido de ese corazón es lo que ha impulsado mis mazurcas, mis polcas, mis corridos, mi son de toros, mis son de pascuas. Yo confio que la juventud de Nicaragua, no solamente con la canción, con todo lo que soñamos con una Nicaragua verdaderamente libre, hagamos todo lo posible, desde la ética. Ahí tenemos los problemas de los accidentes, que son los accidentes automovilísticos que arrojan un índice de muertes, de dramas cotidiano. El traguito mal tomado, el exceso de velocidad que es parte de sentirte tayacán porque tienes un timón y media botella adentro y una especie de como desprecio por la vida, yo invito a la gente en nuestras canciones a valorar nuestras vidas, a valorar cada minuto de nuestra vida. Ya que tuvimos la suerte que el creador nos diera el milagro de la vida, acunémoslo, mímelo minuto a minuto. Yo confío que en Nicaragua conformemos la paz y que la reconciliación no sea solamente un discurso de tipo electoral si no que todos los nicaragüenses, cada uno de su manera de sentir, de su credo religioso, sumemos por Nicaragua. Tenemos que ser incluyentes, para que podamos vivir en paz y en armonía.

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