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Emily Ratajkowski tiene algo que decir al mundo: ser sexi no está reñido con ser feminista. La actriz y modelo protagoniza este mes la portada de la revista Harper Bazaar de Australia, para la que además de posar ha concedido una completa entrevista en la que ha confesado por qué algunas firmas no quieren trabajar con ella.

Ratajkowski asegura que escucha con frecuencia la frase: “Oh, es demasiado sexi”. “Es como una cosa contra la mujer, la gente no quiere trabajar conmigo porque mis pechos son demasiado grandes”, lamenta la modelo, de 26 años, que saltó a la fama al protagonizar el videoclip de la canción “Blurred Lines” de Robin Thicke.

Emily Ratajkowski, una bomba sensual

“¿Qué pasa con los pechos? Son una hermosa cosa femenina que necesita ser celebrada. Al igual que ¿a quién le importa? Son fabulosamente grandes, fabulosamente pequeñas. ¿Por qué debería ser un problema?”, protesta en declaraciones que recoge el diario Vanguardia.

Una mujer libre

La modelo británico-estadounidense fue duramente criticada después de que Kim Kardashian hiciera pública una foto en su perfil de Twitter en la que ambas aparecían desnudas de cintura para arriba. Su respuesta a la polémica fue, una vez más, en defensa de la libre expresión de la mujer. “No le debemos a nadie una explicación. No es nuestra responsabilidad cambiar la manera en que nos miran… es de la sociedad”, declaró.

La foto se trataba, en realidad, de un gesto en defensa de las numerosas críticas que recibe Kardashian por los selfies que colgaba en las redes. Desde entonces, su perfil de Twitter está encabezado por este mensaje: “Las mujeres eligen cuándo y cómo quieren compartir sus cuerpos y su sexualidad”.

En diciembre del pasado año, la actriz y modelo se vio envuelta en otra polémica por la publicación de un libro que contenía imágenes suyas, tomadas en mayo de 2012, poco antes de dar el salto a la fama. En las 80 fotografías que componían la publicación, Ratajkowski aparecía desnuda o con muy poca ropa. En este caso el revuelo no fue propiciado por mostrar su cuerpo al mundo, sino porque el autor del libro no tenía el permiso de la modelo para su publicación.

Ratajkowski calificó el gesto de “violación a su intimidad”, tal y como expresó en varios mensajes en Twitter, y denunció que no había firmado una autorización, ni le pagaron. Eso sí: la edición de coleccionista del volumen costaba 80 dólares.

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