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Una colección de 66 estampas de las pinturas del artista mexicano Rufino Tamayo fue presentada este jueves en el Centro de Arte de la Fundación Ortiz Gurdián. 

La compilación incluye vistosas imágenes de cuatro temas predominantes en la obra de Tamayo: figuras prehispánicas, naturaleza muerta, los animales y la figura humana. 

Ramiro Ortiz Mayorga, presidente de Grupo Promerica y vicepresidente de la Fundación Ortiz Gurdián (FOG), dio la bienvenida a la exposición de arte que estará disponible en ese centro hasta octubre.La exposición estará abierta en la capital hasta el mes de octubre.

Ortiz Mayorga expresó que junto a Patricia Gurdián, su esposa, han adquirido las estampas, pieza por pieza desde hace 30 años. 

“El maestro Tamayo en la pintura y cultura universal es realmente uno de los más grandes creadores que haya existido, y es un orgullo para los  latinoamericanos”, manifestó Ortiz Mayorga. 

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La exposición de Tamayo estará abierta al público nicaragüense, pero en especial a los niños y jóvenes, reveló el vicepresidente de la FOG. 

“Poder presentarlo a nuestra niñez, a nuestra juventud, para tener la importancia de la creatividad”, señaló. 

A la inauguración también asistió Óscar de la Torre, encargado de negocios de la Embajada de México en Nicaragua, quien comentó que en esta colección se refleja a la perfección el estilo, la forma y el color del pincel de Tamayo.

Esta exhibición se realiza gracias al esfuerzo de la Fundación Ortiz Gurdián. Cabe destacar que  Rufino Tamayo es considerado como uno de los pintores mexicanos de mayor importancia del siglo XX, siendo además uno de los primeros artistas latinoamericanos que consiguió un reconocimiento y una difusión de su obra a nivel internacional.La obra de Tamayo refleja la influencia de varios movimientos artísticos de vanguardia.

La obra de Tamayo —pintor de caballete, muralista, grabador, escultor y coleccionista— refleja la influencia de varios movimientos artísticos de vanguardia y aborda diversidad de temas: bodegones, retratos, desnudos, animales, escenas de la cultura y los mitos de los indígenas mexicanos.

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Su obra 

En la obra de Tamayo correspondiente a su primera estancia en Nueva York (1926-1928) se advierte añoranza de su país y su gente, actitud que lo identifica con los artistas de la Escuela de París y la típica nostalgia del emigrante. Ejemplo de ello es la serie de autorretratos de esa época, en los que acentúa su piel morena, y sus rasgos de indígena y mestizo.

Su obra de la etapa 1929-1930 refleja la influencia del pintor italiano Giorgio de Chirico, fundador de la pintura metafísica. En la etapa 1940-1941 refleja una capacidad de síntesis propia del pintor español Pablo Picasso, de quien Tamayo era un gran admirador.

A raíz de la crisis de salud de su esposa Olga, ocurrida a finales de 1942, y ante su imposibilidad para concebir, los Tamayo volcaron su cariño en plantas y animales, sobre todo en las aves y los perros, cuya presencia es abundante en la obra del artista.

Su producción sufrió un cambio drástico entre 1946 y 1947, etapa durante la cual creó piezas en las que destacan la geometría y el color, y en las que da cuenta de las secuelas de la guerra y del impacto que le produjeron los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki. 

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