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Originario de Masaya, Nieves Martínez a sus 30 años se confiesa plenamente realizado como artista, aunque su sueño no era cantar, sino ser químico.

Este domingo 13 de agosto celebrará su primera década como cantante y asegura que al ver el afiche en la cartelera del Teatro Nacional Rubén Darío solo recuerda la excursión escolar que le permitió conocer esta casa del arte, sin imaginar que un día sería protagonista en el principal escenario del  país.

Sus padres eran amantes de la música. Su papá escuchaba a Los Panchos, Alci Acosta y a los principales boleristas. Por su parte, su mamá era romántica in extremis y gracias a ella conoció a Nino Bravo, Roberto Carlos, entre otros.

“Fui influenciado indirectamente por esos gustos de mis padres, porque nunca me dijeron ‘escuchá esta música porque vas a ser cantante’. Yo soy el mayor de los hijos de ese matrimonio y ayudaba a mi mama en los quehaceres y ella para que no me aburriera ponía música. Así que mientras yo estaba limpiando el piso me ponía a cantar. Así fue que nací como cantante, por ese tipo de música y ese tipo de cantantes”, comparte. 

Ha sido telonero de Alci Acosta, Ana Gabriel, Marco Antonio Solís y Amanda Miguel.

¿Una vez que despertó ese amor por la música, estudiaste formalmente canto?

No. Nunca estudié canto, lo que yo hacía era tratar de imitar la voz de los cantantes. No aprendí técnicas de canto ni de modulación. Yo no sé de las técnicas, ni sé cómo se llaman sino que cree mi propio código para llamar a los diferentes tipos de voz, como la que dicen de cabeza, que es la que usamos para hablar y es la que usa Julio Iglesias, por eso dicen que no canta, que platica.

Sí recibí clases de armonía, porque empecé a tocar guitarra.

¿Tuviste algún mentor en este camino por la música?

Las clases de armonía me las dio el maestro Beymar Serrano, él fue quien me enseñó lo poco que sé. Fue un gran referente para mí, por eso en el concierto que daré este domingo le haré un homenaje porque falleció el 27 de febrero. Fue mi director en todos los grandes montajes que yo hacía, y lo quería tanto que le decía papa.

Esa canción estoy seguro de que será el momento más emotivo de la presentación, proyectaré imágenes de nosotros juntos, porque te repito, era como mi padre.

 ¿Ser cantante era tu sueño?

No. Sí me gustaba la música, pero mi sueño verdadero era ser químico industrial. Quería ser científico, miraba la caricatura de Dexter y mi sueño era estar en un laboratorio como él. Siempre me interesó la física, la ciencia y la matemática, y obviamente era bueno en esas materias. Me fui a estudiar al Instituto Tecnológico Nacional (Intecna) un técnico en química industrial. Mi meta era estudiar en la UNI, pero en el segundo año me regalaron la guitarra y me perdí. Mi papa Beymar decía que una vez que la música te atrapa, no hay escapatoria. Terminé mi técnico, pero ya andaba en la música.

Recuerdo que mis prácticas preprofesionales las hice en el Minsa y llegaba tarde a veces porque iba a entrevistas.

¿Dónde fue tu primera presentación?

Debo decir que antes de ser solista estuve en el Dúo Bestseller, junto a Harold Taleno, durante tres años. Uno de los primeros lugares al que salimos fue a Mi Viejo Ranchito. Recuerdo que agarramos la guitarra y nos subimos a un bus, porque no teníamos bicicleta. Llegamos y le dijimos a don Arturo Talavera que le andábamos ofreciendo nuestro servicio para cantar en el local. 

Nos preguntó cuánto cobrábamos y le dijimos que 600 pesos, y nos respondió que nos quería oír. Instalaron el sonido, cantamos y la gente nos aplaudió. Nos bajamos del escenario y él nos dijo que por qué, que siguiéramos cantando. Tiempo después nos fuimos a los Asados El Güegüense, ya con un demo, y nos dieron oportunidad de cantar.

Nuestra propaganda era de boca en boca, porque no había el auge que tiene el internet ahora, no existía Facebook y si te ibas a un ciber pagabas hasta 80 pesos.

¿Por qué se disolvió el dúo?

Harold es un excelente cantante y los dos vimos que ya estábamos preparados para volar solos y probar cómo nos iba. Siempre somos compañeros y amigos, nos juntamos y vamos a “matar chivos”. Cuando yo estoy ocupado y me piden recomendar a alguien, obviamente lo recomiendo a él.

¿Con qué músicos trabajás?

Cuando nos separamos armé un trío que era solo con piano y bajo. Después ya introduje una percusión, un cajón peruano, pero hace dos años incluí al maestro Adán Sánchez, que es el que me acompaña en la batería. Marme Serrano en el piano, Oscar Miranda en el bajo y Adán son mis músicos.

¿Qué novedades habrá en tu concierto por los diez años de carrera?

Este domingo 13 de agosto voy con más músicos. Va a tocar con el piano de cola Emanuel Cruz, la sección de metales será en vivo, también tendré de invitado al Mariachi Internacional Guadalupano. 

El concierto será supervariado, con los intérpretes que más me gustan como Nino Bravo, Raphael, Juan Gabriel, José José, Camilo Sesto, entre otros. 

¿Cómo hacés para cantar en varios idiomas?

Se llama el virus de la lora. Yo escucho las canciones, las estudio y cuando me encuentro a franceses o italianos ellos me enseñan las pronunciaciones. Nunca he estudiado francés ni italiano, pero las  personas de esos países que he conocido me han ayudado.

Además de tu talento, ¿cuál creés que es la clave de tu éxito?

Creo que es la disciplina. Yo hoy puedo decir que se puede vivir de la música en este país. Se puede vivir de lo que uno quiera, zapatero podés ser pero si trabajás con disciplina y perseverancia vas a salir adelante. Hay un dicho japonés que asegura que tarde o temprano la disciplina le va a ganar a la inteligencia y al talento, y yo soy muy disciplinado. 

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