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Quienes admiran a Luis Enrique, el nica que conquistó el corazón de la salsa en Puerto Rico, al leer su libro “Autobiografía”, sobrepasarán los linderos de esa admiración, pues con una prosa fluida revela sus más grandes secretos familiares y todos los obstáculos que tuvo que sobrellevar hasta ser el ganador de un Grammy americano y de dos  latinos.

Sin dudas, verlo exitoso y sonriente sobre el escenario hace pensar a cualquiera que es un hombre con suerte que pudo lograr sus metas y vivir de su talento, pero en realidad sus orígenes lo ubicaron en una dicotomía familiar: su familia materna tenía recursos económicos mientras la paterna era humilde y trabajadora, los primeros eran políticos adeptos al régimen somocista, los segundos músicos y artistas proclives al sandinismo y las ideas revolucionarias.

Esos antagonismos provocaron que él y su hermano vivieran en un núcleo familiar irregular en el que las figuras de papá y mamá no eran el centro del hogar, sino los abuelos. Vivió poco con su mamá y al viajar a Estados Unidos, siendo apenas un chico de 15 años, su gran ilusión era reencontrarse con ella, sin imaginar que lograrlo era tarea dura.

“El Príncipe de la Salsa” vivió la incertidumbre de los migrantes en una cultura ajena, supo lo que era dormir en la calle, su primer trabajo fue en un restaurante de comida rápida al que llegaba en la bicicleta del hijo de su profesor de música, quien fue una especie de ángel para él en aquella tierra en la que como latino sufrió discriminación.

Estos y muchos otros pasajes fuertes de la vida de este guerrero aparecen en “Autobiografía”, obra que ya está a la venta en las Librearías Hispamer y  Literato.

Luis Enrique conversó con los periodistas, previo al lanzamiento oficial, que será esta tarde con Literato en Metrocentro, en el Motor Lobby, y con Hispamer  en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, a partir de las 7:30 p.m. El 1 de noviembre también estará en Plaza Central, de Galería Santo Domingo.

¿Qué es lo novedoso de “Autobiografía”?

La parte familiar indudablemente. Generalmente hablando, durante mi carrera nunca utilicé mi vida personal para generar noticia. Incluso, muchos periodistas me han dicho que han escudriñado y no han encontrado nada sobre mi vida.

Contar mi vida personal ha sido algo fuerte y lo he asumido con mucha responsabilidad. He sanado muchas de esas cosas que desde niño he vivido. La base de todo es el perdón, si no hubiese perdonado no hubiera podido contar todo esto.

¿Qué tan difícil fue narrar los maltratos de tu tío, el sacerdote, por lo que representa esa figura en el aspecto social?

Me imagino que para el lector va a ser un tanto difícil aceptar que un sacerdote  se conduzca de esa manera, pero no podemos olvidar que son seres humanos. En el caso de mi tío abuelo, en el libro no hay ni una gota de odio ni de rencor, conté la historia desde lo que sufrí pero no es con el fin de señalar. El momento de mi vida con él me sirvió para aprender lo difícil que es sobrevivir cuando hay maltrato, pero por otro lado, si no hubiese sido por él no hubiera desarrollado mi actitud musical, porque uno de los castigos que me ponía era tocar piano, lo que me empoderó y me dio fuerza para seguir adelante.

¿Qué similitudes y diferencias existen en el proceso de escribir canciones y un libro?

Nadie me preparó para eso. Escribir de uno mismo es difícil, les confieso que hubo un momento en que quise tirar la toalla, pero como darme por vencido no es algo que me caracterice, decidí  seguir adelante con el proyecto. Me cuestioné sobre si verdaderamente quería contar y creo que vale la pena porque va a ser una fuente de inspiración, así como lo han sido muchas de mis canciones. 

Escribir canciones es riquísimo, son tres minutos y medio de historia, es un ejercicio interesante.

en tus canciones hablás de que fuiste ilegal, lo cual ampliás en el libro, ¿creés que Luis Enrique hubiese logrado salir avante en la era de Trump?

La era de Trump está difícil y hay una gran diferencia, por lo menos en el camino. Si bien es cierto que se han ido dando pasos diminutos en cuanto a un avance real para encontrar solución positiva al problema migratorio, lo cual no se ha dado y se sigue pasando como una bola en el congreso. El problema de discriminación, abuso y explotación es algo que se ve desde hace mucho tiempo. 

No sé si realmente sobrevivir en la época de Trump sea más o menos difícil, lo que sé es que es inhumano que estas situaciones se sigan dando y que se juegue con lo que se ha logrado positivamente para aceptar resolverlo, por ejemplo DACA. Antes no existía tanta ayuda, a mí se me trabó el camino cuando me bachilleré y vi que no podía seguir estudiando.

¿Podríamos ver un segundo libro de Luis Enrique, en otro género literario?

Estoy lejos de ser escritor de libro. Este fue complicado por lo que cuento, pero no en la manera de contarlo porque es lo que es. Confieso que escribir es un ejercicio increíblemente interesante, a partir de esto quizás sí o quizás no se pueda dar.
 

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