•  |
  •  |

Modesto, amigable, carismático, simpático; más calificativos podrían ir sumándose. Así conocimos a Laureano Ortega Murillo, un joven que con disciplina e increíble vocación se ha convertido en una promesa del canto lírico. En esta entrevista con EL NUEVO DIARIO habló sobre su mayor pasión: la música. Asimismo, de su batalla para demostrar su talento por encima del “estigma” de ser hijo del Presidente de la República.

¿Cómo nace tu pasión por la música? ¿A qué edad te diste cuenta que era lo tuyo?
Puedo decir que desde muy pequeño me gustó el arte, incluso desde el preescolar cantaba en todos los actos. Y en Secundaria, mis dos hermanos y yo formamos una banda de rock. Aprendí a  tocar la batería.

Mi hermano, el vocalista del grupo se dio cuenta de que necesitaba un profesor de canto para mejorar su técnica. Un día fui donde el maestro y le dije que quería recibir clases y aceptó. Me enseñó que si quería cantar rock o lo que fuera, debía empezar por la antología italiana que sería mi escuela para cualquier tipo de música y no dañaría mis cuerdas. Poco a poco me llevaba partituras, grabaciones de Pavarotti, de Bocelli y fui sintiendo que me iba enamorando de la ópera, del canto. Me fue cautivando este mundo hasta que hice mi primera presentación como Grupo Lírico de Nicaragua en el Teatro Nacional Rubén Darío, en 2000.

 ¿Tuviste algún temor de no escoger alguna carrera común?
Mis padres me han apoyado todo el tiempo con la música, pero también me han dicho que estudie una carrera, que piense en mi futuro. Igual yo pienso que para tener un horizonte más amplio y una cultura más rica sí hay que tener una carrera tradicional. Inicié estudiando Sociología en la UCA, pero no terminé, luego me gradué en Cine y Televisión en Costa Rica, junto a mi hermano Maurice.

En ese tiempo también realizaba cursos de perfeccionamiento en Italia, estuve en un conservatorio llamado Luigi Boccherini y después en el conservatorio Giuseppe Verdi, en Milán, porque siempre tuve ese amor por la ópera, por la lírica que nunca quise dejar a un lado. Aún me considero una persona joven, no descarto hacer carrera y dedicarme a este arte que tanto quiero.

¿Qué significado tiene para vos ser tenor?
Fue y sigue siendo un proceso, nunca se termina de aprender. Tengo claro que hay mucho camino que recorrer, y sí, en este momento me siento muy contento y realizado, al estar trabajando con una fundación de tal nivel.

¿Fue difícil lograr esa meta?
Difícil en el sentido que tenés que dedicarle mucho. Hay etapas en que la voz no te sale, hay mucha frustración, se debe dedicar mucho tiempo, tomarlo en serio y escuchar a tus profesores.

¿Como artista en qué escenarios te has presentado y en qué obras has participado?
Mi debut en una ópera fue en una producción de Rigoletto, en el Teatro Nacional Rubén Darío. Fue en 2008, una producción privada con protagonistas centroamericanos. Como miembro del Grupo Lírico hemos tenido una agenda muy activa, nos hemos presentado en varios departamentos, hacemos conciertos, participamos en las temporadas del teatro. Hace unos meses me invitaron a cantar en el teatro de Panamá, donde hicimos un mosaico de voces líricas de la región. Y en diciembre tengo una invitación para cantar en Madrid, en la Universidad Rey Juan Carlos, en las iglesias madrileñas y en la ciudad de Zamora.

¿Hay alguna obra en particular en la que te gustaría estar algún día?
Te digo, Tosca siempre fue un sueño, porque es un papel muy pasional que a  todo tenor le encantaría, porque además tiene una de las piezas más famosas en el repertorio tenoril. Pero claro, hay muchas óperas en las que me gustaría estar, como Rodolfo en “La Boheme” o  Pinkerton en “Madame Butterfly”, que en este momento por la característica de mi voz y mi edad podría representar.

Actualmente serás el protagonista de Tosca, una de las grandes obras de Puccinni, ¿cómo ha sido la preparación?
Con Tosca es un proyecto que venimos discutiendo desde hace más de un año. Teníamos cierta amistad en Italia y empezamos a hacer contacto, involucramos a la Embajada de Italia. Este proyecto no es solo la ópera, es un trabajo más completo con la Fundación Puccini, porque así como ellos nos prepararon a nosotros para nuestro papel, sin cobrarnos un peso, quieren realizar talleres de capacitación para músicos nicaragüenses de escasos recursos, docentes para que se perfeccionen en Italia o vengan para dar capacitaciones.

¿Te dedicás completamente a los ensayos, o te gusta distraerte con otras cosas?
Pues ahorita me dedico a mi trabajo en Pro Nicaragua y en los ensayos que nos toca de 5 de la tarde a 1 de la madrugada. Por el momento cero recreación, por así decirle. Esto requiere mucha disciplina, cuidar la voz.

La maestra Luchetta dijo que tu voz es linda y que tu imagen también te ha ayudado para tus personajes, ¿qué opinás?
Le agradezco a Luchetta --profesora de canto-- que haya dicho eso. Y pues no me gusta mucho opinar sobre mi mí mismo. Ella es una maestra excepcional, muy culta, me ha ayudado a perfeccionar mucho. En el repertorio pucciniano ella es una especialista.

¿Cómo valorás el desarrollo de la ópera en Nicaragua?
En Nicaragua hay dos grupos que se han encargado de sacar adelante este arte, uno de ellos es la Camerata Bach, que ha puesto varias óperas en escena y que seguramente también les ha costado mucho; el otro ha sido el Grupo Lírico de Nicaragua. Mucha gente opina que en Nicaragua no agrada la ópera, pero es un acto de desconocimiento. Siempre creo que es importante el enriquecimiento de la cultura general para el ser humano.

¿Oís solo ópera o encendés la radio y escuchás la música “comercial”?
No, a mí me encanta toda la música. Me gusta el rock he sido roquero toda mi vida. Escucho salsa, algún merengue. De todo. Mi gusto musical es muy variado.

¿Ser hijo del Presidente de la República ha influido positiva o negativamente, en tu carrera musical?
Puede influir en la percepción de alguna gente. Es normal, creo que piensen que me dan el papel por ser el hijo del Presidente  o que me brindan ciertas prerrogativas. Eso no me afecta porque yo sé el trabajo que tengo que hacer, sé las pruebas que tuve que pasar para obtenerlo, de manera que eso “ni fu ni fa”.

Ahora estas preguntas las debés contestar rápido
Ok dale.

¿A qué le tenés miedo?
A las arañas.

¿Cómo sería un día perfecto?
Un día que cante la Tosca como quiero cantarla, bien.

¿Algún talento escondido?
Puedo cocinar bien.

¿Qué te hace feliz?
Jugar con mi sobrino.

¿Playa o montaña?
Montaña.

¿Deporte?
Boxeo.

¿El amor?
¿El amor? El amor es todo.

¿Arte o política?
El arte... y la política.

Tome nota
La Ópera Tosca estará en escena los días 22 y 24 de noviembre en el Teatro Nacional Rubén Darío, a las 7:00 p.m. Admisión: 30, 25, 15 y 10 dólares.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus