Luis Alemán
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El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos urgió a la Policía Nacional el esclarecimiento del crimen contra la señora Villanueva Delgadillo Obando, ocurrida el 20 de marzo pasado cuando viajaba de su casa, en la comarca Buena Vista, hacia la colonia “Jacinto Baca”, para dirigirse a Nueva Guinea, donde participaría en la audiencia del juicio en contra de dos de sus hijos acusados por el delito de abigeato.

Delgadillo Obando, un mes antes que la mataran, hizo pública una denuncia en contra de la suboficial de la Policía de Nueva Guinea, Lidia Bermúdez González, y de los policías voluntarios Francisco Palacio y Oscar Antonio Álvarez, a los que acusó de participar en actos de tortura contra varios detenidos, entre ellos sus dos hijos.

Una sospechosa impunidad

Delgadillo, en declaraciones gravadas en video, también denunció que una persona cuyo nombre está en reserva, había pagado una fuerte cantidad de dinero a miembros de la Policía de Nueva Guinea para que mataran a Raúl y a William Artola Delgadillo, sus hijos, detenidos en las celdas de la Policía de Nueva Guinea.

“Es un hecho sumamente grave”, afirmó el director ejecutivo del Cenidh, Bayardo Izabá, quien aseguró que cuatro meses después del crimen la Policía de Nueva Guinea aún no tiene ninguna información, mucho menos detenidos.

Para el Cenidh resultó sospechoso el hecho de que el crimen de la señora Delgadillo Obando ocurriera precisamente a un mes de la denuncia pública que hizo a través del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos en contra de los policías por torturas hechas a sus familiares detenidos.

Siete días después del crimen de la señora Delgadillo Obando, el Cenidh envió una carta al inspector general de la Policía Nacional, comisionado general Juan Báez Galeano, demandando una investigación exhaustiva para esclarecer el hecho criminal, “pero meses después aún no hay ninguna información sobre las investigaciones”.

Rematada en el suelo

El día del crimen, la señora Delgadillo Obando iba con su hija Nubia Artola Delgadillo y un amigo llamado Armando José Aguilar Sobalvarro, quienes declararon que los disparos hechos por dos hombres vestidos con uniformes militares y de la Policía Nacional fueron directos hacia ella, y cuando ésta estaba en el suelo herida de muerte, fue rematada con varios disparos más. Aguilar Sobalvarro también resultó herido en la emboscada, pero logró escapar del lugar junto a Nubia.

Algo que llamó la atención el día del crimen de Villanueva, fue la ausencia de uno de los policías voluntarios acusados de tortura, y que debía comparecer como testigo en la audiencia del juicio en contra de los supuestos abigeos. “Extrañamente este señor no se presentó a la audiencia”, aseguró Denis Báez, delegado del Cenidh en Chontales.