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Jorge Marirrodriga
Buenos Aires / EL PAÍS

El primer capítulo de la pugna entre Brasil y Venezuela para establecer cuál será el modelo energético en Latinoamérica termina hoy en la localidad boliviana de Tarija, donde Hugo Chávez junto al argentino Néstor Kirchner y el anfitrión, Evo Morales, estrecharán aún más su alianza energética.

El acto es el colofón a una semana en la que Chávez por un lado y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva por otro, han recorrido el continente el primero tratando de expandir la industria del petróleo y el gas, y el segundo buscando la aceptación del biocombustible brasileño.

Los del “otro bando”

Las diplomacias brasileña y venezolana se han esforzado al máximo para que las giras de sus respectivos presidentes fueran un éxito, aun cuando en su periplo visitaran países que pueden ser considerados “del otro bando”, caso de la escala de Chávez en Uruguay o de Lula en Nicaragua. Y entre aeropuerto y aeropuerto
--Chávez cuatro países en cinco días, Lula cinco naciones en cuatro jornadas-- no han faltado los mensajes cruzados, eso sí, siempre envueltos en declaraciones de amistad.

Lula terminó ayer su gira en Panamá con un balance más que positivo para sus proyectos. Por un lado ha recalcado en cada una de sus etapas --México, Honduras, Nicaragua, Jamaica y Panamá-- el mensaje de que “Brasil no busca la hegemonía” y al mismo tiempo ha firmado diversos acuerdos comerciales que extenderán aún más la influencia de la poderosa economía brasileña por el continente.

Acuerdos con México

El mandatario ha culminado con éxito la aproximación de Brasilia a dos gobiernos de características muy diferentes. Por una parte, el del conservador mexicano Felipe Calderón, con quien Lula ha firmado una serie de acuerdos sin precedentes en la historia de las relaciones de ambos países, entre otros la colaboración entre las poderosísimas petroleras Pemex y Petrobrás y el compromiso mexicano de colaborar en el desarrollo del biocombustible.

La otra gran aproximación se ha producido con el sandinista Daniel Ortega, quien a pesar de estar más próximo ideológicamente al discurso agresivo contra la Administración estadounidense que caracteriza a Hugo Chávez, ha acogido muy favorablemente las propuestas económicas de Lula, quien se ha comprometido a ayudar “a cambiar el modelo energético” de Nicaragua.

En Managua el líder brasileño hizo una ferviente defensa de los biocombustibles. “No todos los países tienen tecnología, petróleo o dinero, pero sus habitantes saben cavar un hoyo de 30 centímetros y plantar una semilla para producir el aceite”, subrayó.

La propuesta de “calado”

También ofreció a Ortega que se incorpore al Mercosur. Una propuesta de calado, dado que Nicaragua pertenece al Alba, la estructura económica creada por Chávez y Fidel Castro en 2005 caracterizada por su fuerte sesgo ideológico antiestadounidense.

Por su parte, Chávez volverá hoy a Caracas con el refuerzo de sus relaciones con los países que considera sus aliados en Suramérica --Argentina, Ecuador y Bolivia-- y una notable mejora de sus relaciones con Uruguay. Las ayudas millonarias han sido una de las características de esta gira del presidente venezolano, quien ha comprado deuda argentina, ha garantizado el suministro de petróleo a Uruguay durante los próximos cien años, ha suscrito con el ecuatoriano Rafael Correa acuerdos para la explotación y tratamiento del crudo y, finalmente, firmará hoy en Tarija junto a Morales y Kirchner, una alianza entre empresas petroleras estatales que supondrá una inversión de 1,100 millones de dólares (cerca de 800 millones de euros) en Bolivia, una de las mayores de su historia.