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Cuando no está en una piscina, Omar Núñez, de 27 años, está en un salón de clases enseñando inglés. Elocuente, gestual y futurista, este joven nadador se metió por primera vez a una pileta a los cinco años. Lo hizo de la mano de su padre, quien temía que sus hijos pasaran por el trauma que él pasó en su infancia: escapar de morir ahogado.

Omar siempre inicia la historia de su vida con la anécdota de su padre. A su lado, el señor, también llamado Omar, sonríe orgulloso. Es su entrenador, porque hace mucho que se convencieron que las diversas técnicas de los entrenadores a veces eran erradas. Así es que cada cierto tiempo su padre está instruyéndose sobre cómo es mejor guiar al muchacho.

A las 4:10 de la mañana, padre e hijo están en pie. La rutina es dura, pero les satisfacen los logros. Veinte minutos después, Omar se baja del vehículo justo en los semáforos de Enel y corre hasta llegar al Colegio Americano.

El próximo 23 viajará a Londres por segunda vez, esta vez para participar en los Juegos Olímpicos que se celebrarán en esa ciudad. Al igual que cuatro de los otros seis atletas que representarán a Nicaragua, Omar recibió una “wild cards”, invitación que reciben los países afilados a la organización, con el propósito de que en la cita deportiva se cumpla el principio de universalidad.

“Cuando estaba en tercer año de la universidad, me preguntaba: ¿Llegaré a Londres? Ese es un objetivo de cuatro años”, recuerda. El joven estudió idiomas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y hoy trabaja dando clases de inglés en un colegio capitalino.

Pero sobre eso, Omar habla con bastante franqueza: “Seamos realistas, no se va a obtener ninguna medalla. La participación en Londres es un premio a nuestra perseverancia. Para alcanzar una medalla olímpica hay que invertir plata, aquí falta mucho, sobre todo instalaciones. Nosotros hacemos el esfuerzo con las uñas”.

A las 4:45 de la mañana, Omar está entrando a la piscina del Colegio Americano. Su padre se sienta con un cronómetro. Él competirá en los 100 metros libre, y este año ha estado haciendo 56’’46 (56 segundos con 46 microsegundos). Uno de sus mayores logros fue conquistar el primer lugar en aguas abiertas en Colón, Panamá, al cruzar la Bahía de Colón. Les ganó a 26 nadadores de todo el continente en la 54 Vuelta Acuática Colón 2009.

También ganó el segundo lugar en los 400 metros libres y el tercero en los 1,500 libres en los Juegos Panamericanos de Panamá, en 2006.

Sueña con ser piloto comercial

En su casa ya no caben más trofeos ni distinciones. En el comedor, la oficina de su papá, en un estante y hasta en una juguetera, han colocado los trofeos que Omar ha recibido desde los siete años, cuando ingresó a un club de natación.

Sus triunfos no están ordenados por año, categoría ni importancia. Están allí. La familia ha aprendido a convivir con ellos con suma naturalidad. Él no sabe cuántos son: “¡Uuhhh, son muchos, pero no sé cuántos!”, dice. Entonces hay que contarlos uno por uno. Suman 117.

“Para esto se necesita mucha perseverancia. Estos cuatro años han sido duros porque yo me encontraba culminando la carrera. Otra cosa es que entre más viejo, cuesta dedicarle el mismo tiempo. De dos años para acá he dejado de hacer gimnasio, porque me ponía lento en el agua. Ahora hago ligas de tierra, abdominales y corro”.

Omar sabe que tendrá que dejar la natación pronto. La edad y sus metas se lo exigen. Pero no será de “romplón”, como se dice comúnmente, pues su corazón, acostumbrado a ese deporte de tanta resistencia, podría dejar de latir.

Cuando el final se acerque y deje de participar en competencias, se dedicará a buscar el rumbo para conseguir sus metas profesionales. No tienen nada que ver con el agua, sino con el aire.

“Uno de mis sueños es trabajar en la industria de la aviación. Primero empezar como tripulante de cabina, luego pagar las horas de vuelo y lograr la licencia de piloto”, cuenta.

Mientras tanto, se apresta a empacar la maleta que llevará a Londres. Allí no faltarán las cuatro banderas de Nicaragua, dos pequeñas y dos grandes, que han viajado por Dubai, Shangai, Australia, Italia, España, Brasil y otros tantos países donde él ha competido.