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La adversidad no es ajena para el boxeador Osmar Bravo. Ayer, al igual que cuando nació en un monte de la Comarca Santa Fe en los años ochenta (1984) producto de la guerra, tuvo que batallar para ver la luz de la victoria reflejada en su rostro.

Su triunfo con puntuación de 16-11 en la categoría de los 81 kilos en los Juegos Olímpicos de Londres contra el púgil de Montenegro, Bosko Draskovic, representa una conquista muy valorada para nuestro humilde deporte y principalmente para el boxeo, que logra su segundo éxito en este tipo de competencias, la anterior fue de Marcos Romero en Barcelona 1992 contra el pakistaní Shah Khybar por 7-2, aunque después cayó ante RSC en el tercer asalto frente al alemán Andreas Otto.

Ahora su próxima parada será los octavos de final el sábado 4 de agosto a las cuatro de la tarde contra el ucraniano, Oleksandr Gvozdyk, de 25 años, y una estatura de 6 pies 11 pulgadas. Según la información suministrada por el colega Moisés Ávalos, el rival del nica lleva balance de 14-1 entre 2011-12.

Para Osmar, un muchacho acostumbrado a trabajar con el machete y arar la tierra, que hace poco se convirtió en padre, afrontó su combate contra Draskovic sin temores, con la certeza en sus puños y el anhelo en su corazón.

El primer asalto fue difícil para el pinolero, su rival consiguió mejores dividendos con su castigo para puntear 5-2. Bravo se había guardado mucho las manos y apeló más a su defensiva.

Pero ganó el segundo (5-2) y tercero (9-4) producto de su mayor agresividad y fuertes descargas de derecha que en varias ocasiones sacudió esa masa muscular de 6 pies una pulgada y hasta obligó al árbitro a realizar conteo de protección faltado 58 segundos del final.

“Salí al segundo asalto sabiendo que estaba abajo en las tarjetas, así que cambié la estrategia y me le fui encima. Cuando le conecté el primer recto supe que ya era mío”, dijo Osmar después del combate.

Cuando se le preguntó sobre su próximo oponente, Oleksandr Gvozdyk, dijo: “Si consigo vencerlo estoy en medalla, pues ya vi el organigrama y creo que a los demás los paso”.