•   Londres  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El púgil nicaragüense Osmar Bravo nació entre balazos, en medio de la guerra de guerrillas que asoló a su país en los años 80, y a puñetazos limpios busca en Londres la gloria de convertirse en el primer atleta de su país en conseguir una medalla en Juegos Olímpicos.

"Nací entre balazos de la guerrilla, con mi mamá huyendo por los montes. Pero lo importante es que salí bien y aquí estoy, representando con orgullo a mi país, y con grandes esperanzas de darle la primera medalla olímpica", dijo Bravo, quien debutó en el boxeo de Londres-2012 con convincente victoria .

El oriundo de Santa Fe, en el departamento de Nueva Guinea, le dio vuelta a una pelea que iba perdiendo 5-2 en los dos primeros asaltos, para destrozar al montenegrino Bosko Draskovic con contundentes combinaciones en el tercer round y llevarse el veredicto de 15-6, que le permite acceder a octavos de final de la división de los 75 kilos.

Bravo le dio Nicaragua la primera victoria en la historia del boxeo de Juegos Olímpicos, al derrotar 16 golpes a 11 al montenegrino BoskoDraskovic, medallista mundial, para sellar pasaje a octavos de final de la división de los 75 kilogramos.

"Después de esto me veo con posibilidades de ganar una medalla. Nadie me para. Tengo mucha hambre, y una medalla sería un premio a tanto sacrificio", dijo Bravo.

El héroe del pueblo
El púgil, de 27 años, se ha convertido en un héroe en su pueblo natal, donde los vecinos tiraron voladores y festejaron con alegría su primera victoria en este torneo.

Su triunfo ha tenido tal trascendencia, que el gobierno nicaragüense prometió regalarle todo el equipamiento para su humilde taller de ebanistería, oficio que aprendió y practica desde los siete años, además de una casa en su pueblo natal.

"Tengo el apoyo del gobierno para entrenarme, y no puedo fallar. También lo hago por mi hijo de dos meses, que me nació cuando estaba en el Preolímpico (en mayo en Rio de Janeiro)", apuntó Bravo.

"Fueron dos regalos grandes. Mi hijo y la medalla de bronce en ese Preolímpico. Por primera vez un boxeador nicaragüense se clasifica por derecho propio a unos Juegos Olímpicos", subrayó Bravo.

El otro púgil nicaragüense en unos Olímpicos fue el semipesado Marcos Romero en Barcelona-1992, invitado por la AIBA y eliminado en su primera pelea.

La rutina de un día en la vida de Bravo es extenuante, pero él la cumple con la rigurosidad que da la necesidad.

Madruga por las mañanas para correr unos 10 kms diarios, luego va al taller a sacarle forma a los listones de madera, y en la tarde de vuelta al gimnasio para golpear su improvisado saco -el asiento de una moto que él ha rellenado de aserrín-, levantar pesados troncos de madera y cortar árboles con un hacha.

"Todo eso lo he grabado en un video y lo puse en Youtube para que vean cómo se puede entrenar cuando hay hambre de triunfos", dijo Bravo.

Su familia
"Mi familia sufre cuando boxeo, pero siguen todos mis combates y se emocionan con mis victorias", cuenta Bravo. "Me dicen que soy la mayor esperanza de Nicaragua para medalla, y eso es mucha responsabilidad".

Bravo empezó a boxear hace sólo cuatro años, siempre bajo la tutela del entrenador Javier Medina.
"Es de una familia muy, muy humilde en las montañas. Apenas tienen para vivir, y han tenido que comer palomas, cuajipales (especie de lagartos), lo que aparezca", dice Medina, en un aparte con la AFP.

Medina trabaja con Bravo desde hace unos dos años, y se ha convertido en su mejor amigo.

"Imagínate, que hace dos años, cuando llegó a la selección nacional de boxeo, su firma era una rayita. No sabía leer ni escribir, pero estudió por las noches y aprendió. Tiene una voluntad tremenda", manifestó el entrenador.