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Nota 7.- Llegamos a Atlanta en 1996. Por primera vez, nuestro béisbol competiría oficialmente en Juegos Olímpicos. En 1984 había sido en broma, y en 1992, cuando se abrieron las puertas a este deporte, no pudimos estar ahí por haber sido eliminados en los Panamericanos de Cuba en 1991. Pero en aquel 1996, Nicaragua se encontraba en pie de lucha junto con otros siete equipos: Cuba, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Holanda, Italia y Australia. ¡Qué emocionante fue pelearle un juego al destructivo Cuba, que finalmente perdimos 8-7, y por supuesto, disputarle el bronce a Estados Unidos!

Nicaragua gritó ¡Presente! por séptima vez en estos Juegos, con cinco deportes: el nadador Walter Soza, el tirador Walter Martínez, el judoca Arnulfo Betancourt, y los atletas de pista, William Aguirre y Marta Portobanco, completaban la delegación.

La selección dirigida por el estadounidense Darin Van Tasell, y con Luis Tiant en su Cuerpo Técnico, contaba con Nemesio Porras, Henry Roa, Norman Cardoze, Próspero González, Ramón Padilla, Aníbal Vega, Jorge Luis Avellán, Bayardo Dávila, Freddy García, Sandy Moreno, Julio Vallejos, Carlos Berríos, Martín Alemán, y los pítcheres Asdrudes Flores, Oswaldo Mairena, Freddy Corea, Daniel Miranda, José Luis Quiroz, Martín Bojorge y Omar Varela.

Abrimos perdiendo 4-1 contra Estados Unidos y Kris Benson, pero el equipo se enderezó con tres victorias consecutivas por 7-2 sobre Italia, 8-3 frente a Corea, y 5-0 liquidando a Holanda. El país ardía de entusiasmo, cuando apareció Japón como una piedra en el camino, derrotándonos 13-6, averiando el pitcheo, pero la resonante victoria edificada contra Australia 10-0, galvanizó al equipo pinolero.

Fue entonces que enfrentamos a Cuba en una batalla memorable, en la cual, no quedó piedra sobre piedra y las columnas de humo todavía persisten. Nicaragua ganaba 7 por 5 por jonrón de Vallejos con Padilla circulando, con el duelo entrando a su tramo final, pero vuela cercas consecutivos de Linares y Kindelán frente al pitcheo de Freddy Corea, equilibraron el marcador, y Linares con hit decisivo, resolvió la difícil ecuación a favor de Cuba.

Con balance de 4-3 se avanzó a semifinales, solo para volver a enfrentarnos a Cuba y perder claramente 8-1. La siguiente parada era contra Estados Unidos por el bronce. ¿Quién nos iba a decir que el equipo pinolero estaría arañando una medalla olímpica? La excitación en Atlanta era mayúscula y el optimismo se agigantaba, pese a que Estados Unidos estaba poblado de formidables prospectos como R. A. Dickey, Mark Kotsay, Troy Glaus, Travis Lee, Billy Koch, Braden Looper, Jeff Weaver, Matt LeCroy, y el abridor del juego cumbre por el bronce, Seth Greisinger.

La misión de ganar el bronce fue imposible. Seth Greisinger se creció después de atravesar por serios problemas en el cierre del primer inning, y supo sujetar el bateo nica. Fue impresionante ese rápido y significativo contragolpe nica de 3 carreras, que tuvo su momento más vibrante con el triple de Roa, tambaleando a Greisinger, y convirtiendo la desventaja de 4-0, en un apretado 4-3. Sin embargo, el tirador derecho congeló el ímpetu nica tirando sin hit durante los siguientes 6 innings, y la batería de Estados Unidos, funcionó oportunamente contra el zurdo Oswaldo Mairena, un urgente reemplazo del descontrolado Quiroz en el segundo episodio, y logró construir esa victoria de 10 carreras por 3 para quedarse con el bronce. Después de los dos hits del primer inning, los nicas solo pudieron disparar otro cohete hasta en el noveno inning y con dos outs. Sin bateo, fue imposible ir en busca de la medalla.

En natación, Walter Soza registró 2:06.15 y 4:32.11 minutos en 200 y 400 metros combinado, en tanto los fondistas William Aguirre y Marta Portobando, se conformaron con tiempos de 2:37.02 horas y 18.42 minutos en Maratón y Cinco mil metros; el judoca Arnulfo Betancourt Betanco perdió, y el tirador Walter Martínez, en abierta desventaja con su armamento, marcó 566 puntos en Rifle de Aire.

 

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