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Osmar Bravo llegó con mucho coraje y con la voluntad de dar de sí lo mejor para avanzar en el camino hacia la conquista de una primera medalla olímpica para Nicaragua.

Sin embargo, eso no fue suficiente ante la superioridad y la mayor contundencia de los golpes del ucraniano  Oleksandr Gvozdyk, quien en la pelea de esta tarde, hora de Nicaragua, (al filo de la madrugada en Londres), superó claramente al bravo peleador de Muelle de Los Bueyes.

Gvozdyk dominó incuestionablemente los tres rounds del encuentro de la categoría de 81 kg en los octavos de final del boxeo en Londres.

El juez debió detener el combate y dar un conteo de protección al nicaragüense, sacudido por los duros impactos de los puños del ucraniano.

Bravo logró su clasificación para los Juegos Olímpicos a trompada limpia, fue el abanderado de la delegación nacional y había creado muchas esperanzas  en Nicaragua. Pese a su gran esfuerzo, no pudo lograr una segunda victoria olímpica.

En su primer combate, Bravo había derrotado al púgil de Montenegro Bosko Draskovic.