•   Londres, Inglaterra  |
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  • EFE

El presidente del Comité Olímpico Internacional, COI, Jacques Rogge, declaró ayer clausurados los Juegos de Londres 2012, a los que calificó como "felices y gloriosos". En su discurso de clausura, Rogge, que hace cuatro años se refirió a los Juegos de Pekín como "excepcionales", elogió el "súper trabajo" del Comité Organizador, encabezado por Sebastian Coe, y bien respaldado por las autoridades públicas, y habló de "17 días inolvidables", en los que destacó el papel de voluntarios y de espectadores.

“Nunca olvidaremos las sonrisas, la amabilidad y el apoyo de los maravillosos voluntarios, los héroes más necesarios de estos Juegos, ni los ánimos de los espectadores, que llevaron el espíritu festivo a cada sede. Han demostrado lo mejor de la hospitalidad británica”, dijo.

El presidente pronosticó el mismo ambiente ante “la dedicación y el talento de los atletas paralímpicos”, y agradeció el esfuerzo de los atletas. “Se ganaron el respeto y la admiración de una audiencia global, y habéis escrito un nuevo capítulo de la historia olímpica que empezó hace 3,000 años en la anciana Olympia”.

Con vuestro compromiso con el juego limpio, el respeto al rival y vuestra actitud en la derrota y en la victoria te ganaste el honor de ser llamados ciudadanos de Olympia”. Según Rogge, “el legado de estos Juegos perdurará muchos años”. “Las mejoras en las infraestructuras beneficiarán al país anfitrión en los años venideros. El legado humano llegará a cualquier región del mundo, y muchos jóvenes se inspirarán en el deporte para perseguir sus sueños”.

De acuerdo con la tradición, el presidente del COI declaró clausurados los Juegos de la Trigésima Olimpíada, y llamó “a la juventud del mundo a reunirse de aquí a cuatro años en Río de Janeiro a celebrar” los siguientes.

Ya se promociona río

Río de Janeiro puso sabor tropical a la clausura de Londres 2012 con un rápido repaso a la música brasileña, como aperitivo de la fiesta que prepara para los Juegos Olímpicos de 2016, y sorprendió al llevar como embajador a Pelé.

Brasil convirtió el estadio olímpico de Stratford en un carnaval brasileño con un ejército de 225 bailarines, que salieron al escenario después que sonara el himno brasileño y de que el alcalde carioca, Eduardo Paes, recibiera la bandera olímpica. Los ocho minutos de fiesta brasileña comenzaron con la aparición en el centro del estadio de Renato Sorriso, un barrendero famoso en Río, porque cada año baila de manera espontánea en el carnaval carioca, mientras pasa la escoba por el “sambódromo” en los descansos de los desfiles de las escuelas de samba.

Renato Sorriso, vestido con su habitual uniforme de trabajo naranja y con una escoba en la mano, bailó unos pasos de samba hasta que un “agente de seguridad” intentó expulsarle, pero entonces apareció un torbellino de bailarines para arroparlo. Entre los bailarines, que usaban ropas luminosas que remitían a los disfraces de carnaval, apareció la cantante Marisa Monte, que entonó unos acordes de la canción “Yemanjá”, que homenajea a la diosa del mar en las religiones de origen africano como el candomblé y el umbanda, que tienen un fuerte arraigo en Río de Janeiro.