•   Londres, Inglaterra  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Por momentos, el sueño cobraba vida y nuestros ojos se agrandaban. España, indomable y desafiante, crecía como amenaza frente a los “monstruos” de la NBA, empujándolos hacia las paredes de un suplicio que parecía interminable, y cuando la angustia era más espesa, entrando al último cuarto con apenas un punto de ventaja para Estados Unidos (83-82), el equipo de las fieras, el de mejor banca y mayores recursos, comenzó a despegarse lentamente de la zona de peligro, hasta imponerse 107-100, consiguiendo el oro olímpico en baloncesto.

Casi lloran los “monstruos” atrapados por la intensa presión que les colocaron encima. Con Pau Gasol, Serge Ibaka y Felipe Reyes dominando los tableros y funcionando eficazmente en la contención, España, armada también con jugadores de la NBA, lamentando la pérdida de Ricky Rubio por lesión antes de los Juegos, ofreció una resistencia espartana y supo responder a cada una de las agresiones, logrando prevalecer con autoridad en el segundo cuarto 31-24, apretando el marcador 59-58, y forzando un empate 24-24 en el tercer período, mantuvo al público en ebullición.

Una vez más, los triples fueron el arma más efectiva de Estados Unidos, con el agregado de un accionar casi demoledor de Kevin Durant, la nueva maravilla del juego. Raramente ni Carmelo Antony ni Rusell Westbrook, habitualmente desequilibrantes, se hicieron notar, pero LeBron y Kobe, sí lo hicieron precisamente frente a las mayores exigencias.

Ibaka del Thunder, el rey de los bloqueos y uno de los ases en los tableros en la NBA, fue un gran complemento para el inspirado Pau Gasol, de los Lakers, quien pareció estar librando una batalla particular con Kobe; el aporte de José Manuel Calderón de los Raptors, excelente jugador ofensivo e infalible tirador de libres, junto con todo el aprendizaje y experiencia de Rudy Fernández en la NBA, mas el esfuerzo de Marc Gasol que juega para Memphis, y la incidencia que consiguió Juan Carlos Navarro, el jugador que prefirió regresar al baloncesto español, permitieron que España ofreciera esa demostración de solidez y brillantez, que casi hace posible arrebatarle el oro a Estados Unidos.

Un partidazo para cerrar los Juegos, peleado con los colmillos por parte de esta España emotiva, dinámica, revulsiva y a ratos enfurecida, que emocionó al planeta por 40 minutos en un alarde de crecimiento.

 

dplay@ibw.com.ni