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Hace cuatro años, asombrados por el impulso chino en los Olímpicos de Beijing, nos preguntábamos genuinamente intrigados: ¿Cómo parar ese impetuoso avance en estos Juegos después de verlos ganar 51 medallas de oro y llegar a 100 en total? Semejante alarde, obligaba al resto del planeta a colocar sus barbas en remojo.

Obviamente, el siguiente paso del nuevo imperio deportivo chino, capaz de levantar otra muralla para frenar a sus retadores como lo hizo el Emperador Shihuang, sería saltar sobre la superioridad mostrada por la Unión Soviética en Seúl 88, con esas 55 doradas del impresionante total de 132, dejando atrás a la República Democrática Alemana y Estados Unidos, con 37 y 36 respectivamente.

Con la URSS y la RDA fuera del escenario, el único adversario que podía levantar sus puños y golpear la mesa frente a los chinos, era Estados Unidos, como lo ha hecho en Londres elevándose de 36 a 42 en medallas de oro, por 38 del poderoso equipo asiático, reducido a 13 menos, un mordisco muy significativo, pero que en nada afecta la expectación provocada por esta nueva rivalidad, que comenzó a tomar forma en 1996 en Atlanta, cuando China finalizó cuarta, detrás de la Alemania unificada, que no ha podido rendir como lo hacía la democrática antes de la caída del muro, con atletas de laboratorio.

Hasta el 9 de agosto, China con triunfos en taekowndo y tenis de mesa, se mantuvo al frente con 36 de oro por 34 de USA, pero las victorias de los atletas norteamericanos en atletismo femenino y volibol de playa, intensificaron la presión, y al día siguiente estaban adelante 39-37 en oro, y también en total 90-80. Ya no soltaron las riendas, hasta culminar con el difícil oro que obtuvo frente a España el “dream team” de baloncesto masculino.

Entre los latinos, Cuba, que descendió dramáticamente a solo dos oros en Beijing, fue el mejor con cinco doradas, ocupando la posición 15 en el ranking, pero su total de 14, contrasta con las 24 de hace cuatro años. Así que Brasil con 17 medallas, 3 de oro, número 22 en el escalafón, fue el latino con mayor total.