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  • The Economist

España está, como siempre, en transición. Dos antiguos tótems del orgullo, el rey Juan Carlos y el equipo nacional de fútbol, se estrellaron y ardieron. El viejo monarca entregó el trono a su hijo, Felipe VI, el 19 de junio, un día después de que las estrellas del fútbol cargadas de trofeos de España fueran descalificadas de la Copa del Mundo.

Afortunadamente, el país tiene razones más sustanciosas para celebrar. Con el fin de la recesión y la creación de empleos, está saliendo de la prolongada resaca causada por su fiesta alimentada por burbujas en la década de 2000.

Incluso el primer ministro Mariano Rajoy, un centro-derechista, parece sorprendido por el ritmo de la recuperación. El gobierno no esperaba que la demanda interna o el crédito para las pequeñas empresas y los consumidores repuntaran tan pronto. El crecimiento ya está impulsando el empleo, abriendo el camino hacia un círculo virtuoso de mayor demanda y más creación de empleos. Las predicciones de crecimiento para el año próximo están siendo revisadas al alza, algunas a más del 2 por ciento.

Lo que se evita

Los inversionistas han llegado en multitud, con la esperanza de pronto estar de fiesta de nuevo. La vida mejorará para las pequeñas empresas urgidas de crédito, después de que el Banco Central Europeo anunció 544,000 millones de dólares de préstamos baratos para los bancos de la zona del euro que presten más a las empresas.

El gobierno está prometiendo pequeños recortes de impuestos, pero evita una reforma fiscal ambiciosa mientras trata de recuperar popularidad antes de las elecciones del año próximo. Ha reducido el tope del déficit presupuestario de este año de 5.8 por ciento del PIB a 5.5 por ciento.

Los rendimientos de los bonos se han desplomado, lo que significa que la convaleciente España pide prestado a tasas similares o incluso más bajas que las que se permite Estados Unidos. Eso significa riesgos, sin embargo, porque el país corre el riesgo de caer en los viejos vicios del crédito fácil, los déficits comerciales y una economía de dos niveles limitada por trabajadores mal capacitados y compañías demasiado pequeñas.

Importaciones repuntan

Hasta ahora, el gobierno de Rajoy ha predicado las virtudes del crecimiento impulsado por las exportaciones. Las exportaciones en realidad han tenido un auge notable, pero las importaciones ahora están repuntando, de manera que España pudiera fácilmente inclinarse hacia el déficit de cuenta corriente.

Todo esto está sucediendo en un país donde la deuda pública subirá por encima del 100 por ciento el año próximo, las compañías aún adeudan más de 120 por ciento del PIB y el desempleo es de un asombroso 25 por ciento. Las reglas contables excepcionales siguen en vigor, aun cuando permiten a algunas compañías permanecer vivas ignorando el impacto sobre sus activos del desplome inmobiliario del país.

El secreto

Las exportaciones de España quizá hayan crecido, pero Jesús Terciado de Cepyme, una organización de pequeñas y medianas empresas, señala que casi 90 por ciento aún proviene de las 5,000 compañías más grandes. Sin embargo, las compañías con más de 250 empleados representan solo el 41 por ciento de los empleos españoles. El gobierno ve al crecimiento de aquellas compañías más pequeñas como el secreto para una recuperación más firme, pero muchas son de propiedad familiar y conservadoras.

La educación sigue dividida, con una clase de élite que pasa por algunas de las mejores escuelas de administración del mundo mientras otros pasan apuros en las universidades estatales y públicas que no logran colocarse entre las primeras 150 en las listas mundiales. El sistema escolar continúa expulsando a personas que no desarrollan todo su potencial y la corrupción asedia a los programas de capacitación.

Más desigualdad

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos dice que la desigualdad creció más en España entre 2007 y 2011 que en cualquier otro país miembro, y los jóvenes y los más pobres son los más duramente afectados. Muchos están alejándose de la política tradicional: los partidos de extrema izquierda recibieron más de 20 por ciento de los votos en las recientes elecciones europeas. En Cataluña, la válvula de escape para el resentimiento es el separatismo.

Incluso la llegada de un nuevo rey no ha frenado el flujo de escándalos que rodea a las instituciones de España, siendo el último el procesamiento de su hermana, la Infanta Cristina, por lavado de dinero y fraude fiscal.

Para Rajoy, la recuperación en todos sentidos aún tiene varios caminos que recorrer.

 

2 Por ciento crecerá la economía en 2015.

 

544 millones de dólares prestó el BCE a los bancos de la zona del euro.