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Visto desde un caminito que baja de la cordillera de pinos que lo rodea, Dipilto parece uno de esos caseríos perdidos entre la montaña que ilustran los cuentos infantiles.

Por la mañana, la neblina cubre la cima de las copas de los pinares y baja su halo blanco, como motas de algodón, a los plantíos de café que reverdecen en sus faldas hasta llegar a los techos de tejas, zinc y tablillas que cubren las casas de este poblado norteño nicaragüense.

Esta bucólica estampa es la que todo viajero se lleva cuando pasa fugazmente frente al caserío de Dipilto rumbo a la aduana de Las Manos, frontera con Honduras, o cuando viene del vecino país a las ciudades del Centro y Pacífico de Nicaragua.

PUEBLO DE ENCANTO

Pero basta con detenerse un poco para descubrir que Dipilto es un pueblo que tiene su propio encanto, pues aquí no solo se cultiva el mejor café del mundo, ganador de la Taza de la Excelencia por varios años; sino que este es un pueblo muy pacífico y devoto de la virgen de Guadalupe.

La veneración a esta virgen empezó en 1947, cuando la población sufría por la peste de cólera, razón por la cual monseñor Madrigal trajo en carreta de bueyes desde Mozonte una imagen de Guadalupe y la colocó encima de una gran roca a la orilla del río Dipilto para que la población le orara pidiendo sanación.

La peste cesó y la población desde entonces depositó su fe en la Virgen de la Peña, tal como se le conoce a la imagen traída por monseñor Madrigal, según explica Enmanuel Figueroa, responsable comunal de Comunicación.

PEREGRINACIÓN

Por eso, cada primer domingo de mes este pueblito recibe a centenares de feligreses que llegan a pagar promesas por favores recibidos. Pero la peregrinación principal se realiza del 8 al 12 de diciembre, fecha en que llegan mas de 5 mil feligreses de todo el país y de Centroamérica, asegura Ruth Araceli Meléndez, responsable local de Turismo.

Durante más de un siglo, este municipio ha sido un importante productor de café, principal fuente de trabajo y riqueza de su población, que, ante los precios bajos del grano y la plaga de la roya, empieza a ver en el turismo rural comunitario una alternativa económica para su desarrollo. Los bosques de pino, lamentablemente, han sido afectados por incendios cada año.

TURISMO

Ante la crisis, seis fincas del municipio, entre ellas El Cairo, han creado condiciones para atender con alojamiento y alimentación a pequeños grupos de turistas que deseen conocer el proceso del café desde la siembra, el corte, lavado, secado y molido hasta la preparación del delicioso y aromático líquido color marrón oscuro.

Justo Pastor Montecinos, propietario de la finca El Cairo, ubicada a 1,170 metros de altura sobre el nivel del mar, dedica sus mayores esfuerzos al cultivo del grano de oro, sembrando nuevas variedades de café resistentes a la roya, como la Marsellesa; pero también incursiona en el turismo.

Su finca es una casona del siglo pasado, con paredes de adobe, piso de ladrillos, techo de tejas y amplio corredor donde por las tardes suele reunirse la familia para platicar. Aquí hay espacio para atender a diez turistas. Recorridos por los senderos y cafetales, caminatas y observación de aves forman parte de los atractivos de la propiedad.

“Por la mañana esto es lindo, desde las 4:30 los pájaros empiezan a cantar, guardabarrancos, urracas, zanates y otras aves cantando a la vez, esto es como un concierto lindo de escuchar; y por la tarde es igual, cuando los pájaros regresan a sus nidos”, enfatiza Montecinos.

En el camino hacia Las Manos se encuentra el restaurante McDouglas, cuyo propietario, Douglas Almendárez, opina que Dipilto todavía está en proceso de estructurar una oferta que pueda satisfacer las necesidades mínimas de los turistas, esfuerzo que ya se empezó en algunas fincas cafetaleras.

Pero el mayor reto es lograr que los vehículos con pasajeros y turistas que pasan frente a Dipilto se detengan en este bonito y pintoresco pueblo norteño, para darle impulso al turismo.

“Hace falta una estrategia de Gobierno que obligue a los transportistas a detenerse a hacer alguna gestión en el municipio o algo que les motive a hacer parada y no pasar de paso, porque aquí tenemos la Virgen de la Peña, buenas artesanas del pino, paisajes lindos y el mejor café del mundo”, asegura Almendárez.

 

Datos:

5,938 habitantes tiene el municipio de Dipilto, uno de los más pequeños del departamento de Nueva Segovia.

239 kilómetros hay de Managua a Dipilto.

US$20 cuesta la estadía en la finca El Cairo, que incluye tres tiempos de comida y dormida en habitación privada en la casa hacienda. Contacto al 88289125 o al 83538738.

El Pinar del Río, El Novillo y McDouglas son los principales restaurantes de Dipilto.

Manos Mágicas se llama la cooperativa de mujeres que elaboran artesanía con hojas de pino.

2,107 metros de altura tiene el cerro Mogotón, ubicado en Dipilto, que es la cumbre más alta de Nicaragua.