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Durante años, los llamados países BRICS han insistido en que son más que un acrónimo.

Para disipar cualquier duda persistente, los líderes de Brasil, India, China y Sudáfrica, que se reunieron en la ciudad brasileña de Fortaleza para su sexta cumbre anual el 15 de julio, anunciaron la creación de dos instituciones financieras: el Nuevo Banco de Desarrollo para financiar infraestructura y proyectos de “desarrollo sostenible”, con 50,000 millones de dólares en capital para empezar, y el Acuerdo de Reservas de Contingencias, para sacar de apuros a los miembros en caso de dificultades financieras.

Superficialmente, el NBD y el ARC, que aún deben ser aprobados por los parlamentos de los cinco países, parecen rivales oportunistas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, juntos la piedra angular del orden económico de posguerra.

Los BRICS se quejan de que las instituciones Bretton Woods, llamadas así por la ciudad de Nueva Hampshire donde fueron concebidas hace 70 años este mes, tratan al mundo en desarrollo con indiferencia. China, cuya economía es la segunda del mundo solo detrás de la de Estados Unidos, tiene menos votos aquí que los países del Benelux, y Estados Unidos y Europa han resultado vergonzosamente lentos en rectificar el desequilibrio.

Los fondos

Los receptores del efectivo del FMI también resienten las duras reformas a las cuales se condiciona la ayuda, por no mencionar el tono aleccionador con el cual son dictadas. En Fortaleza, el presidente Vladimir Putin de Rusia elogió al NBD y el ARC como una forma de evitar el “hostigamiento” de países cuya política exterior choca con la de Estados Unidos o Europa, como sucedió con la anexión de Crimea.

Sin embargo, las nuevas instituciones no son tan subversivas como podrían parecer, al menos en su disfraz actual. A diferencia del FMI, el ARC no es un fondo, sino un revoltijo de promesas bilaterales para poner reservas extranjeras – 41,000 millones de dólares de China, 5,000 millones de dólares de Sudáfrica y 18,000 millones de dólares de cada uno de los otros – a disposición de los BRICS en problemas.

Cada país podrá recurrir a un múltiplo de su contribución. Sin embargo, y no obstante la bravata de Putin, cualquier cantidad por encima del 30 por ciento de esa suma será, como implica el nombre del instrumento, contingente, incluyendo la participación en un programa del FMI.

El NBD, por su parte, se une a una sopa de letras de bancos de desarrollo regionales y nacionales, cuyos créditos ya empequeñecen a los 52,600 millones de dólares que el Banco Mundial desembolsó el año pasado. En 2013, el BNDES de Brasil distribuyó 88,000 millones de dólares.

Su equivalente chino hizo préstamos con valor de 240,000 millones de dólares. China también está creando un banco de infraestructura asiático, al cual ha invitado a unirse a India pero no, por razones geográficas, a los otros BRICS.

Insuficiente

Sin embargo, aun cuando el capital del NBD eventualmente se eleve a 100,000 millones de dólares, incluyendo a Estados e instituciones no pertenecientes a los BRICS, dejaría sin satisfacer la mayoría de las necesidades de infraestructura del mundo en desarrollo.

El Banco Mundial estima que solo el sur de Asia requerirá 2.5 billones de dólares durante los próximos 10 años. China estaba dispuesta a aportar más, pero Brasil e India, felices de usar el banco como una forma políticamente agradable de echar mano del efectivo chino, pero cautelosos de su dominio tal como lo están del de Occidente, insistieron en una división uniforme. Sudáfrica solo podía permitirse 10,000 millones de dólares.

La política no termina ahí. Una pelea entre China e India en torno a las oficinas centrales del banco, y entre Brasil e India por quien debería ocupar la primera presidencia rotativa de cinco años, casi hundió el acuerdo.

Los líderes de los BRICS se pusieron de acuerdo en Shanghái y un indio, aún por ser designado (idea inconclusa). Sin embargo, un brasileño presidirá el consejo de directores, y un ruso el consejo de gobernadores. Podrían no tirar todos en la misma dirección.

Diferencias

Ahí radica el mayor obstáculo para los advenedizos de Fortaleza. Aparte de ser grandes y estar en desarrollo, razones por las cuales economistas en el banco de inversión Goldman Sachs acuñaron el término en 2001, los BRICS tienen poco en común.

La economía china es 28 veces más grande que la de Sudáfrica, que no era parte de la agrupación original de Goldman. Los ingresos per cápita en India son de una décima parte de los de Rusia. Cierto, todos carecen de infraestructura pero democracias vivaces como Brasil, India y Sudáfrica abordan su construcción de manera diferente a los regímenes autoritarios como China y Rusia.

Esas disparidades dificultarán ponerse de acuerdo incluso sobre los principios básicos, como a quién – aparte de sí mismos – prestar dinero bajo qué términos o qué cuenta como “desarrollo sostenible”, señala Douglas Rediker de International Capital Strategies, una firma consultora.

A las instituciones Bretton Woods les tomó décadas resolver esto, y no satisfactoriamente, y están dominadas por democracias liberales de mentalidad similar.

50,000 millones de dólares es el capital acordado para el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS.

2.5 billones de dólares durante los próximos 10 años necesitará el sur de Asia, según el Banco Mundial.