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  • The Economist

Canadá y México comparten la fortuna, o mala fortuna, de una frontera con el país más poderoso del mundo, el cual ve a ambos hacia abajo.

Durante 20 años, como socios comerciales privilegiados de Estados Unidos, han tenido la oportunidad de influir en él al crear una visión compartida de Norteamérica. En vez de ello, los dos han reñido como rivales en un sórdido menage a trois.

Canadá desempeña el papel del socio malo. Ha buscado celosamente proteger su relación especial con su vecino, temiendo que México pudiera robarle su éxito.

“Canadá es rápido en ofender y México es rápido en sentirse ofendido”, dice Laura Dawson, autora de un informe sobre las relaciones bilaterales para el Consejo Canadiense de Directores Ejecutivos, un grupo industrial.

Otros problemas

Eso pudiera ser descartado como irrelevante en una región donde el único lazo que importa es con Estados Unidos. Sin embargo, hay costos económicos para Norteamérica en su conjunto, incluido Estados Unidos, porque pudiera hacerse más para vincular las cadenas de suministro y los mercados energéticos de manera trilateral que bilateralmente.

Canadá fue un participante renuente en las negociaciones para el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que fue lanzado en 1994. Aceptó unirse en gran medida para salvaguardar las ventajas que había ganado de un acuerdo de libre comercio anterior con Estados Unidos.

Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, los esfuerzos para fortalecer al TLCAN a través de negociaciones trilaterales perdieron impulso. En vez de ello, Estados Unidos, Canadá y México han buscado abordar los problemas fronterizos y de seguridad bilateralmente.

Controversia

Las relaciones entre Canadá y México se han vuelto más frágiles este año, conforme los líderes de ambos países se han desairado explícitamente uno al otro.

Las visas son la causa de tanta mala voluntad. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, canceló una visita a Canadá en junio, después de que el Gobierno del primer ministro Stephen Harper se negó a levantar un requisito de visa “temporal” impuesto en 2009, tras un significativo aumento en las solicitudes de asilo. México se siente menospreciado: disfrutaba de un estatus libre de visas en Canadá, lo cual es raro para un país latinoamericano.

“El presidente Peña Nieto no se sometería a los horrores de tener que presentar una visa”, dice su embajador en Ottawa, Francisco Suárez Dávila.

Peña Nieto esperaba que una reunión con Harper, celebrada a principios de este año al margen de la cumbre de los “tres amigos”, con el presidente Barack Obama, condujera a un avance en el tema. En vez de ello, Harper se negó públicamente a actuar al respecto, diciendo que las visas eran un tema soberano y no estaba abierto a negociaciones.

“Dolidos”

Expertos mexicanos dicen que el asunto de las visas representa más que simplemente un orgullo herido. Reconocen que el Gobierno de Harper respondió originalmente a un aumento en las reclamaciones de asilo espurias en una época de creciente delincuencia en México.

Sin embargo, la situación ha mejorado desde entonces, y están molestos por la poca disposición de los canadienses a discutir el tema, aun cuando los negocios y el turismo entre Canadá y México se han visto afectados.

Grupos empresariales en ambos países están ansiosos por ver lazos más cordiales. Aunque el comercio entre los dos países bajo el TLCAN ha crecido en casi siete veces, la mayoría está vinculado a Estados Unidos, y la inversión bilateral es modesta.

Existe potencial para desarrollar eslabones en la cadena de suministros del tipo que ahora cruzan la frontera entre México, Estados Unidos y Canadá, pero solo unas cuantas compañías canadienses --notablemente Bombardier, la empresa aeroespacial y ferrocarrilera-- han dado el salto.

Coincidencia

El área más prometedora para una mayor integración de las tres economías es la energía, lo cual pudiera fortalecer aún más la competitividad de Norteamérica como centro manufacturero. Se pretendía que la ahora cancelada visita de Peña Nieto al corazón petrolero de Canadá, Calgary, le diera oportunidad de promover las relevantes reformas que permiten la inversión privada en las industrias petrolera y gasera de México por primera vez en más de 75 años.

El 7 y el 8 de agosto, altos funcionarios de ambos países debían reunirse en la Ciudad de México para revivir las negociaciones sobre el tema de las visas. Una reciente decisión de acelerar los permisos para los viajeros de temporada de México a Canadá fue vista como un paso moderadamente positivo.

Sin embargo, los funcionarios mexicanos tienen poco optimismo de que Harper elimine por completo el requisito.

 

20 años cumple el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN.