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  • The Economist

Después de declinar gradualmente durante tres meses, los precios del petróleo perdieron repentinamente casi 4 dólares el 14 de octubre. Fue la mayor caída en un solo día en más de un año, y llevó el precio del crudo Brent, un referente internacional, a 85 dólares por barril. En su punto más alto en junio, un barril costaba 115 dólares.

Normalmente, la declinación de los precios del petróleo impulsaría al crecimiento mundial. Una reducción de 10 dólares por barril en el precio del petróleo transfiere alrededor de 0.5 por ciento del PIB mundial de los exportadores de petróleo a los importadores de petróleo. Es más probable que los consumidores en los países importadores gasten el dinero más rápidamente que aquellos en los exportadores de petróleo ricos en efectivo. Al impulsar el gasto, por tanto, un petróleo más barato tiende a impulsar la producción mundial.

Esta vez, sin embargo, las cosas son menos claras. El gran interrogante económico es si los precios más bajos reflejan la demanda débil o han sido causados por un aumento en la oferta de crudo. Si la demanda débil es la culpable, eso es preocupante: sugiere que el precio del petróleo es un síntoma de un crecimiento que se debilita.

Si la fuente de la debilidad es financiera, debido a excesos de deuda, etcétera, entonces un petróleo más barato quizá no impulse mucho al crecimiento. Los consumidores simplemente usarían las ganancias para pagar sus deudas. En realidad, en algunos países, un petróleo más barato incluso podría empeorar las cosas al incrementar el riesgo de deflación.

Economía débil

Por otra parte, si una oferta abundante está haciendo bajar los precios, eso es potencialmente una mejor noticia. El petróleo más barato eventualmente impulsaría al gasto en las economías más grandes del mundo.

La economía mundial está ciertamente débil. El PIB de Japón cayó en el segundo trimestre. El de Alemania también, y quizá se encamina a una recesión; las cifras recientes de producción industrial y exportaciones fueron espantosas. El crecimiento de Estados Unidos se ha acelerado recientemente, pero su recuperación es débil según los estándares históricos.

Inmediatamente antes del reciente desplome del precio del petróleo, el Fondo Monetario Internacional redujo su proyección para el crecimiento mundial en 2014 por tercera vez este año, a 3.3 por ciento. Aún espera que el crecimiento repunte de nuevo en 2015, pero solo ligeramente.

El crecimiento más débil se traduce en una menor demanda de energía. Esta semana, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), un club de importadores de petróleo, dijo que espera que la demanda mundial aumente en apenas 700,000 barriles diarios este año. Eso está 200,000 barriles por debajo de su predicción de apenas el mes pasado. La demanda ha sido débil por un tiempo, pero la reciente desaceleración —notablemente en Alemania— tomó por sorpresa a los mercados, de ahí la pronunciada caída en el precio.

Sacudida en la oferta

Sin embargo, la demanda débil no es la única explicación. También ha habido una gran sacudida en la oferta. Desde abril de 2013, la producción total de petróleo del mundo ha estado aumentando fuertemente. La producción de la mayoría de los meses ha sido entre uno y dos millones de barriles diarios más alta que el año anterior. En septiembre, esta expansión aumentó radicalmente: la producción mundial estuvo 2.8 millones de barriles diarios por encima del nivel de septiembre de 2013.

La mayor parte del crecimiento en la oferta ha provenido de países que no son miembros de la OPEP, el club de exportadores de petróleo, y de Estados Unidos en particular.

Gracias en parte a los aumentos en la producción del petróleo de esquisto, Estados Unidos bombeó 8.8 millones de barriles diarios en septiembre, 13 por ciento más que el año anterior, 56 por ciento por encima del nivel de 2011 y no lejos de la producción de Arabia Saudita.

La producción petrolera rusa también está aumentando, lo que sugiere que las sanciones no han empezado a sentirse aún en sus campos petroleros. En septiembre, su producción se elevó a 10.6 millones de barriles diarios, a escaso margen de la cifra mensual más alta desde el colapso de la Unión Soviética.

Producción crece

La producción fuera de la OPEP, sin embargo, ha estado aumentando desde hace algún tiempo. El cambio más reciente ha provenido desde dentro del cártel. En abril, la producción de Libia, afectada por una guerra civil, se desplomó a apenas 200,000 barriles diarios, pero para fines de septiembre la producción diaria regresó a 900,000 barriles y se dirige a su nivel previo a la guerra de 1.5 millones de barriles diarios. No menos sorprendente, la producción de Irak también está aumentando.

El resultado es que la producción de la OPEP comenzó a crecer de nuevo en septiembre, después de casi dos años de declinación, agravando el impacto de la creciente oferta de productores no pertenecientes a la OPEP.

 

Inmediatamente antes del reciente desplome del precio del petróleo, el FMI redujo su proyección para el crecimiento mundial en 2014 a 3.3%.

 

3.3 por ciento es la nueva proyección para el crecimiento mundial en 2014 que hizo el FMI, luego de la baja del petróleo.

 

8.8 millones de barriles diarios de petróleo bombeó EE.UU. en septiembre, 13% más que el año anterior.

 

Restaurar reservas

Tendencia • Con una demanda de petróleo débil, mucha de la producción extra se ha destinado a restaurar las reservas petroleras en países ricos. Sin embargo, eso no puede continuar indefinidamente. Conforme el acaparamiento se desacelere, es probable que los precios se debiliten de nuevo a menos que la demanda del mundo repunte o la producción petrolera se reduzca.

Ninguna de las dos cosas parece inminente. Antoine Halff, el analista petrolero en jefe de la IEA, señala que poca producción actual se deja de ser económica incluso a 80 dólares por barril. El punto de salir tablas para la mayoría de los productores de petróleo de esquisto estadounidenses ha estado declinando conforme han refinado sus técnicas de fracking, y ahora está por debajo de los 70 dólares por barril. Los precios tendrán que caer más si desean desplazar del negocio a los productores marginales. Los nuevos patrones comerciales refuerzan la presión a la baja sobre los precios. Los exportadores de la OPEP alguna vez se dividían informalmente el mundo entre ellos, con Nigeria y Venezuela vendiendo a Estados Unidos, los estados del Golfo más pequeños a Japón, etcétera. Las importaciones petroleras estadounidenses han caído ahora de 309 millones de barriles al mes en 2010, a 236 millones al mes, y la demanda europea es débil, así que todos están compitiendo por una participación de mercado en Asia.

En septiembre, Arabia Saudita consternó al resto de la OPEP al recortar los precios para la entrega asiática e incrementar ligeramente la producción petrolera, en 107,000 barriles, en un momento en que los otros exportadores querían reducirla. La organización debe reunirse de nuevo en noviembre, pero, como declaró recientemente el ministro de petróleo de Kuwait: "No creo que haya oportunidad hoy de que los países de la OPEP reduzcan su producción".

Sin embargo, qué tan pronto, y en qué medida, los precios más bajos se traducirán en un aumento en la demanda mundial es mucho menos seguro.