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  • The Economist

Este mes se cumplieron cinco años desde que el descubrimiento de un hoyo negro en las finanzas públicas de Grecia marcara el inicio de la crisis de la zona del euro. Los formuladores de políticas se han esforzado por contenerla desde entonces.

El resultado de su plan más reciente, una revisión de los bancos del continente destinada a demostrar su solidez, fue dado a conocer el pasado 26 de octubre.

Los resultados fueron en su mayor parte alentadores, al menos fuera de Italia, pero se necesitará hacer más para hacer regresar a la economía de Europa al crecimiento.

Realizadas durante varios meses e involucrando a 6,000 empleados, las "pruebas de estrés" ciertamente fueron más diligentes que intentos anteriores de Europa, que en varias ocasiones resultaron en bancos que se tambalearon poco después de que habían sido declarados sanos. Gran parte del trabajo fue supervisado por el Banco Central Europeo, que asumirá la regulación de los prestamistas más grandes de la zona del euro la semana próxima.

La revisión de los libros de los más de 130 bancos involucrados reveló solo fallas menores, en vez de las fosas de esqueletos que algunos habían temido. El BCE encontró US$173,000 millones en préstamos en problemas que los bancos no habían confesado, elevando el total europeo a US$1.1 billones, pero la corrección es ridícula comparada con los 28 billones de activos que tienen.

Elevan capital

Los reguladores usaron las cifras revisadas en una simulación de cómo se desempeñarían los bancos en una recesión grave. Concluyeron que 25 de ellos experimentarían pérdidas lo suficientemente grandes para reducir su capital por debajo del mínimo regulatorio, con un déficit colectivo de US$31,000 millones.

Dado que las pruebas fueron realizadas con base en las cifras de fines de 2013 y que la mayoría de los bancos débiles han estado elevando diligentemente su capital desde entonces, solo se necesitan US$12,000 millones ahora, y los necesitan solo 13 bancos, una pequeña fracción de los US$254,000 millones incrementados desde mediados de 2013. Solo siete bancos tienen más de US$650 millones que incrementar.

Los escépticos cuestionan cuán estrictas fueron realmente las pruebas. Incluso el escenario económico del peor de los casos no midió el impacto de la deflación, por ejemplo, lo cual causaría que aumentaran los incumplimientos de pago, pues reduciría los ingresos de las compañías y las familias en relación con sus deudas. Ni evalúa a la mayoría de los bancos de propiedad estatal en Alemania, que seguirán estando en el ámbito del regulador nacional; se cree que muchos de ellos están llenos de activos inservibles.

Sin embargo, en la mayoría de los aspectos, las pruebas fueron tan rigurosas como las pruebas de estrés realizadas en Estados Unidos en 2009, las cuales resultaron ser un punto de inflexión para el sector financiero.

Opciones estratégicas

Las pruebas sí destacaron debilidad en los bancos de Italia, que alberga a cuatro de las instituciones que aún necesitan nuevos fondos. Monte dei Paschi di Siena, el tercer banco más grande del país, fue por mucho el prestamista más prominente en reprobar: sus acciones se desplomaron esta semana y ahora está considerando "opciones estratégicas". La mayoría de las otras insuficiencias fueron en las pequeñas economías en apuros de la periferia de la zona del euro.

Un resultado inmediato de las pruebas fue alentador. Las tasas de interés que los bancos pagan para pedir prestado disminuyeron ligeramente, conforme se aliviaban los temores por su solvencia.

Como los bancos dependen del endeudamiento a corto plazo para financiar alrededor de la mitad de los préstamos que otorgan; eso es equivalente a que una fábrica reciba una gran reducción de precio por parte de un proveedor. La rebaja debería transferirse a los deudores en la forma de tasas más bajas. Este cambio se sentirá más fuertemente en la periferia, donde las compañías han estado pagando tasas de interés más altas sobre préstamos que sus rivales en el centro de la zona del euro.

Los bancos aún tienen una cantidad desproporcionada de la deuda soberana de sus propios países, así que cualquier signo de una crisis fiscal fácilmente les afectaría. La creación de una "unión bancaria", respaldada por un solo supervisor dentro del BCE, es parte de un plan más amplio para recortar el "círculo vicioso" que ha atado a los bancos de Europa con la fortuna de sus gobiernos y viceversa, uno de los mayores defectos en el diseño de la moneda única.

 

173 Mil millones de dólares en préstamos en problemas no reportados fueron detectados en los 130 bancos evaluados.

 

28 billones de dólares en activos tienen las 130 instituciones bancarias evaluadas por los reguladores.

 

Los bancos aún tienen una cantidad despropor-cionada de la deuda soberana de sus propios países, así que cualquier signo de una crisis fiscal fácilmente les afectaría.

 

Economía anémica

DEBATE• Por ahora, el problema principal para los bancos de Europa es la economía anémica del continente. Han demostrado ser solventes, en su mayoría, pero que sean viables depende de si pueden encontrar clientes dispuestos a pedir prestado y capaces de pagar. Pocas compañías son lo bastante optimistas para ampliarse, aun cuando los bancos estén dispuestos a respaldarlas.
Antes de las pruebas de estrés, los bancos eran vistos como un obstáculo para el crecimiento, dando munición a los formuladores de políticas renuentes a impulsar la demanda, por ejemplo a través de un plan de compra de bonos en el BCE o desacelerando los recortes presupuestarios. Esos argumentos ahora se han debilitado.
Un sector financiero sano es una condición necesaria, pero no suficiente para un renacimiento de la zona del euro.