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  • The Economist

El saldo de muertos y la devastación causados por el brote de ébola siguen en aumento. Se tienen registradas ahora unas 5,000 personas que murieron por el virus que asuela a Guinea, Liberia y Sierra Leona, con unos cuantos casos en otras partes, y hay alrededor del doble de esa cantidad infectadas.

Aunque hubo algunos signos alentadores esta semana de que el brote está siendo contenido en Liberia, su saldo real podría ser mucho más alto de lo que muestran las cifras oficiales.

El daño económico está aumentando, pues los campos permanecen inactivos y los comerciantes han dejado de ir al mercado. Los precios de los alimentos básicos han aumentado en más del doble en algunas partes de las áreas afectadas, y los ingresos se están desplomando.

El Banco Mundial estima que el costo para las economías de la región podría ascender a los 33,000 millones de dólares durante los próximos 18 meses si el virus no es contenido rápidamente. Los países que han luchado por salir de guerras civiles o conflictos pudieran retroceder varios años.

Aun así, algunos negocios siguen operando, manteniendo abiertas arterias de transporte esenciales y generando ingresos de exportaciones que ofrecerán una base para la recuperación una vez que la enfermedad sea contenida.

“Exprés del ébola”

Entre las primeras consecuencias del brote estuvieron la cancelación de la mayoría de los vuelos internacionales y el cierre de las fronteras terrestres. Uno de los enlaces aéreos restantes es ofrecido por Brussels Airlines, la aerolínea más grande de Bélgica. Ha seguido operando vuelos programados a Monrovia en Liberia, Freetown en Sierra Leona y Conarky en Guinea, con algunos vuelos que saltan de una capital a otra. “Se ha convertido en el exprés del ébola”, dijo un hombre de negocios que ha estado viajando en esa ruta frecuentemente.

La aerolínea no está volando directamente desde Bruselas a las tres ciudades, porque no quiere que su personal tenga que quedarse toda la noche. Por tanto, sus vuelos hacen escala en Dakar, en Senegal, para cambiar de tripulación; aunque sin pasajeros, porque Senegal ha prohibido los vuelos hacia y desde los países afectados. Para asegurarse de que sus tripulaciones están seguras, la aerolínea tiene un pequeño jet a la espera para sacarlos apresuradamente si el avión de pasajeros desarrollara fallas técnicas. También lleva técnicos en cada vuelo para hacer las reparaciones y hacer regresar el avión.

“No estamos ganando mucho dinero”, dijo el vocero Geert Sciot, “pero consideramos que es nuestro deber humanitario continuar”.

Controles en empresas

Un grupo de compañías que los países afectados necesitan especialmente mantener en operación son las mineras. En Sierra Leona, por ejemplo, generan 80 por ciento de los ingresos por exportación del país. African Minerals y Sierra Rutile, dos grandes compañías mineras que operan en el país, se han aislado lo más posible y han creado un amortiguador en las aldeas circundantes dándoles capacitación y equipo para combatir la enfermedad, desde jabón y cloro hasta termómetros, algunos de los cuales son usados en retenes en las carreteras que conducen a las minas.

Sierra Rutile toma la temperatura a los trabajadores dos veces al día y les pregunta dónde han estado si abandonan el área alrededor de la mina. Quienes han estado en áreas del brote son puestos en cuarentena. Cualquiera que contraiga el virus irá a una unidad de aislamiento equipada especialmente antes de ser transferido a un hospital.

Un beneficio de una mayor revisión es que el diagnóstico y tratamiento de otras enfermedades, como la malaria, también han mejorado. El director ejecutivo John Sisay dijo que los empleados están cumpliendo bien con las salvaguardas.

“La compañía también tiene jets listos para evacuar a los empleados si los vuelos programados restantes fueran suspendidos.

African Minerals está operando vuelos chárter regulares entre su mina en Sierra Leona y Sudáfrica, el país de origen de la mayoría de sus 800 empleados y contratistas expatriados. Ha empezado a importar todos sus alimentos. African Minerals y Sierra Rutile han almacenado comida, combustible y refacciones para seguir adelante si se suspendieran los vuelos.

Protocolos de higiene

Los negocios que atienden al público, como los bancos, no pueden aislarse y siguen operando. Standard Chartered dijo que ha impuesto estrictos protocolos de higiene y está suministrando mucha agua clorada y antisépticos para manos a sus sucursales y oficinas. Verifica la temperatura del personal y los clientes.

Una preocupación para casi todas las compañías extranjeras en la región es que los servicios de ambulancias aéreas están negándose a trasladar a pacientes con fiebre, ya no digamos casos de ébola confirmados.

A las compañías les preocupa que, mientras que los expatriados británicos o estadounidenses serán llevados a casa, los de países más pobres en África o el sur de Asia quizá tengan que ser atendidos en el lugar.

Pese a estos riesgos, la mayoría de las grandes empresas dice que los expatriados han elegido seguir trabajando en lugar de volver a casa.

“No hemos tenido deserciones, por así decirlo”, dijo Mike Jones, de African Minerals. “Los hombres están cómodos con la situación”.