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  • The Economist

En China, incluso un apretón de manos es una expresión de poder. Cuando el Presidente Xi Jinping se reunió con el Presidente Barack Obama en Pekín esta semana en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia- Pacífico, Xi se paró a la derecha, con su cuerpo abierto hacia las cámaras en una actitud de confiada fuerza. El visitante tuvo que acercarse a él desde la izquierda, como si rindiera tributo, dando el hombro defensivamente hacia los fotógrafos.

En estos días, desde los detalles más insignificantes de la coreografía de la cumbre hasta los temas mundiales más grandes, la rivalidad entre China y Estados Unidos supera todo.

Ante ello, la diplomacia triunfó esta semana. Hubo incluso un apretón de manos más crucial, el largo tiempo esperado y renuente entre Xi y el Primer Ministro Shinzo Abe de Japón, el cual indicó una reducción de las tensiones en torno a las islas disputadas.

Xi y el Presidente Benigno Aquino de Filipinas tuvieron un “acuerdo” sobre un asunto marítimo separado, China y Corea del Sur acordaron un pacto comercial propio y Estados Unidos y China hicieron verdaderos avances sobre cambio climático, visas, comercio y seguridad. Comparado con el sopor y la ocasional rabieta de anteriores cumbres de la APEC, todo esto fue visionario, y la cumbre ahora está desplazándose a Myanmar y Australia.

Declinación de EE.UU.

El problema es que todo esto es solo un primer paso hacia la desactivación de las tensiones en el Pacífico creadas por el ascenso de China y la relativa declinación de Estados Unidos.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el poderío naval de Estados Unidos ha garantizado la seguridad de Asia. La visita del Presidente Richard Nixon a Pekín en 1972 fue celebrada porque alineó a Estados Unidos y China contra la Rusia soviética, pero también indicó la disposición de China a ayudar a Estados Unidos a poner fin a la guerra de Vietnam y por tanto tolerar una pax americana asiática.

Esos días han terminado

La economía de China pronto superará a la de Estados Unidos para convertirse en la más grande de Estados Unidos, y China de nuevo está alineada con Rusia: El 9 de noviembre, los dos firmaron otro enorme acuerdo de gas natural. En una guerra de frente, las fuerzas armadas de China no darían pelea a las de Estados Unidos, pero su creciente fortaleza mantendrá cada vez más a distancia a Estados Unidos, evitará que proteja a Taiwán y representará una amenaza para sus bases en Corea del Sur y Japón.

Xi no pudo haber hablado más claro cuando declaró, a principios de este año: “Corresponde a la gente de Asia mantener la seguridad de Asia”.

El crecimiento de China no es la única razón para el cambio. La cuenca del Pacífico en general se ha vuelto demasiado próspera y demasiado compleja para que el océano sea el lago de Estados Unidos o el de China. La clase media asiática ha aumentado siete veces desde 2000. En Latinoamérica, en comparación, apenas se ha duplicado.

Prosperidad regional

Los países asiáticos, incluida Corea del Sur, se han vuelto actores influyentes en el comercio mundial. Estados Unidos es su principal aliado y China su mayor socio comercial, pero no quieren ser satélite de ninguno.

Desafortunadamente, la pax americana está dando paso a un equilibrio del poder que está rebosando de rivalidad e inseguridad. China ve en todos lados conspiraciones estadounidenses diseñadas para evitar su ascenso. Las alianzas estadounidenses le contienen, las ONG financiadas desde el extranjero socavan al Partido Comunista y espías fomentan las protestas en Hong Kong y entre los uigures en Xinjiang.

En agosto, un cazabombardero chino y un avión de vigilancia estadounidense pasaron a seis metros uno del otro, evitando por estrecho margen una colisión en medio del aire. Quizá porque Xi y Obama comprenden que esto habría hundido a las dos superpotencias en una crisis, prometieron esta semana mejorar las comunicaciones militares.

Reclamos territoriales

Los países más pequeños, por su parte, están alarmados por la actitud pendenciera de china, especialmente en torno a los disputados reclamos sobre piedras, escollos, arrecifes y bancos de arena alrededor de la línea costera de China. El despotismo chino ha impulsado a Myanmar hacia Occidente y provocado motines contra China en Vietnam este año. Además, Asia se está armando: Entre 2009 y 2013, representó 47 por ciento de las importaciones mundiales de armas, más que el 40 por ciento en 2004-2008.

Naturalmente, Estados Unidos quiere mantener el statu quo. Obama, quien creció en Hawái, insistió esta semana que la suya es una “nación totalmente del Pacífico”.

Sin embargo, la diplomacia estadounidense está en el mejor de los casos distraída, y en el peor se muestra divisiva. La retórica sobre “girar” y “reequilibrar” hacia Asia estuvo destinada a tranquilizar a los aliados de Estados Unidos, pero en vez de ello alimentó la paranoia china.

 

7 Veces ha aumentado la clase media asiática desde el año 2000.

 

47 Por ciento representó el continente Asiático en las importaciones mundiales de armas entre 2009 y 2013.