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  • The Economist

Estados Unidos, el mayor y más influyente accionista en el Fondo Monetario Internacional, últimamente también ha sido el más problemático. En 2010, el mundo acordó extender el poder crediticio del FMI y reorganizar sus derechos de votación.

 

Sin embargo, como el Congreso no ha aprobado la contribución de Estados Unidos al propuesto aumento de capital, las reformas aún no entran en vigor. En diciembre, el Congreso aprobó una vez más un presupuesto sin el aumento.

 

El resto del mundo se está impacientando. El capital del FMI ha estado reduciéndose constantemente en relación con la economía mundial: Su influencia es de la mitad de lo que era en 2000. Además, los gigantes de los mercados emergentes – Brasil, China e India – tienen solo 8 por ciento de los derechos de votación, aun cuando representan 19 por ciento de la producción mundial.

 

El 15 de enero, Christine Lagarde, la directora administrativa del FMI, expresó su “profunda decepción” con Estados Unidos y resolvió explorar “soluciones provisionales”.

 

El capital del FMI

 

Las reformas largo tiempo retenidas duplicarían el capital del FMI – o “cuota”, en la jerga del fondo – a 677 mil millones de dólares. Su línea de crédito adicional con sus miembros, llamada “Nuevos Acuerdos de Endeudamiento”, o NAB por su sigla en inglés, se reduciría.

 

Su capacidad crediticia total sería aproximadamente similar al actual billón de dólares, pero sería más confiable, ya que el aumento de capital sería permanente mientras que los miembros deben renovar el NAB cada seis meses. Un 6 por ciento de las acciones con derecho a voto del fondo pasarían a mercados emergentes, en particular Brasil, China e India, junto con dos puestos en el consejo del FMI que actualmente están en poder de países europeos.

 

El gobierno del Presidente Barack Obama ha presionado a favor del aumento, pero los republicanos, que han controlado la Cámara de Representantes desde 2011, se han opuesto, argumentando que un aumento en la capacidad de crédito del FMI sería una invitación a la imprudencia fiscal. Ahora que los republicanos controlan también el Senado, la aprobación es incluso menos probable.

 

En teoría, el FMI pudiera eludir al Congreso dejando a Estados Unidos fuera del aumento de capital. Sin embargo, eso necesitaría ser aprobado por 85 por ciento de los accionistas, y Estados Unidos tiene 16.75 por ciento de los votos. Una razón por la cual pudiera votar no es que, en ese caso, su participación accionaria descendería por debajo del 15 por ciento, costándole su veto. Es poco probable que acepte tal pérdida de decisión, especialmente cuando los republicanos ya están acusando a Obama de disminuir la posición de Estados Unidos en el mundo.

 

Estudian opciones

 

Eso deja una opción más modesta: permitir que las cuotas de los mercados emergentes aumenten en lo suficiente para darles más decisión pero no tanto como para reducir la participación de Estados Unidos por debajo del 15 por ciento.

 

El consejo del FMI ha empezado a estudiar sus opciones, y el 28 de enero recomendó que sus miembros se pongan de acuerdo en algo para fines de junio. Estas medidas provisionales no serían un sustituto del principal paquete de reforma, para el cual no hay fecha límite, pero la sensación de urgencia está creciendo.

 

La serie de recientes rescates en Europa ha intensificado la presión sobre el FMI. Una gran parte de sus recursos, 268,000 millones de dólares, han sido prestado o están comprometidos. Peor aún, el hecho de que sus participaciones accionarias no reflejen la creciente influencia de los mercados emergentes socava su legitimidad y aviva el interés en las alternativas, como un banco respaldado por los BRIC para financiar infraestructura o acuerdos bilaterales para ofrecer financiamiento a corto plazo.

 

Para cuando Estados Unidos se decida a aprobar las reformas del FMI, éste quizá se haya convertido en una institución mucho menos importante.

 

El resto del mundo se está impacientando porque el capital del FMI ha estado reduciéndose constantemente en relación con la economía mundial.